Si nada se tuerce en los próximos días, habrá comedores escolares en los colegios de Pontevedra. Así lo ha confirmado la federación de ANPAS, después de que la Xunta de Galicia, a través de la Consellería de Educación, haya mostrado su disposición a asumir parte del incremento del coste del servicio, provocado de la COVID-19.
La FANPA estima que la tarifa mensual de comedor para cada niño, que estaba situada en 83 euros, subirá hasta los 117 para sufragar las medidas que se deben aplicar por la pandemia. En el caso del Plan Madruga, los desayunos en el colegio, el coste pasará de 52 a 84 euros.
"Se a Xunta cumpre estaremos nun escenario no que podemos dar de comer a todo o mundo", ha explicado el presidente de FANPA, Rogelio Carballo, tras la reunión mantenida con el jefe territorial de Educación, César Pérez Ares y la asamblea celebrada anoche entre las ANPAS.
Las familias de Pontevedra, asegura Carballo, no podrían asumir este incremento del coste de los comedores y la federación de ANPAS tenía claro que "non queremos facer comedores só para ricos". El compromiso de la Xunta, añade el dirigente, "nos dá certo marxe".
Además, aunque recientemente el convenio con el Concello de Pontevedra se ha renovado al alza, FANPA intentará negociar que este año, de manera excepcional, el gobierno municipal haga un esfuerzo y destine más dinero a subvencionar los comedores y el Plan Madruga.
Además, la Xunta se compromete a validar el protocolo aprobado entre FANPA y la empresa concesionaria de los comedores, Arume, para hacer frente a la pandemia. "Queremos que se lle dean o visto bo e garanticen que o protocolo é seguro", asegura Rogelio Carballo.
Así, este documento recoge que aunque la separación entre alumnos debe ser de 1,5 metros, esta distancia no será necesaria entre niños y niñas de la misma aula o 'grupo burbuja' y se autorizará la instalación de mamparas para reforzar la seguridad.
Los comedores, si Sanidade respalda este protocolo, tendrán dos turnos de comida que deberán tener monitores distintos -al menos dos por cada turno- y habrá que desinfectar las instalaciones entre estos dos periodos de servicio. Las salidas, además, serán escalonadas.
Habrá que negociar, eso sí, como adecuar los espacios de custodia de los alumnos y mejorar la coordinación entre la FANPA y los propios colegios para respetar los grupos de convivencia y saber "de inmediato", entre otras cosas, cuando un niño tiene síntomas para avisar al monitor.
A pesar de este principio de acuerdo, la cercanía del inicio del curso escolar hace improbable que los comedores puedan abrir coincidiendo con la vuelta a los alumnos a las aulas, prevista para el 10 de septiembre. "A pelota está agora no tellado da Xunta", concluye Carballo.