Las 56 trabajadoras de las cuatro tiendas de la cadena Bershka en la provincia comenzarán este jueves 26 de enero una huelga indefinida para manifestar su rechazo a la decisión del grupo Inditex de cerrar las tiendas de Pontevedra y Vilagarcía y centralizar su actividad comercial en dos tiendas en Vigo. El cierre afecta a 21 trabajadoras de los dos locales que cierran, pero a la huelga se suman también el resto de compañeras.
Las tiendas cerrarán el día 30 de enero dentro del plan de optimización de sus tiendas físicas puesto en marcha por Inditex en el año 2020, que incluía el cierre de entre 1.000 y 1.200 establecimientos en todo el mundo, entre 250 y 350 en España. Antes, esta semana, las trabajadoras (son todas mujeres) intentarán hacer fuerza para negociar unas mejoras condiciones ante estos cierres.
La empresa ofrece su reubicación, pero en unas condiciones que consideran que suponen un retroceso en sus derechos laborales. A seis les ofrecen colocarse en tiendas del grupo de Pontevedra y Vilagarcía (3 en cada ciudad) y al resto trasladarse a Vigo cobrando un plus de transporte que aseguran que no les cubre los gastos de desplazamiento y tampoco les permite medidas de conciliación entre la vida laboral y familiar.
Además de la medida de presión de la huelga indefinida, el viernes 27 tienen convocadas a las 20.30 horas una manifestación entre el Hospital Provincial y la tienda de Benito Corbal en Pontevedra y una concentración en la Plaza de Galicia de Vilagarcía.
El cierre de las tiendas y la oferta de reubicación de las trabajadoras se hace siguiendo un acuerdo firmado entre los sindicatos CCOO y UGT e Inditex a nivel estatal que el sindicato CIG no acata. En el comité de empresa de Bershka, sus cinco delegadas sindicales son del sindicato nacionalista y no consideran válido este acuerdo firmado sin la presencia de su central en las negociaciones.
Transi Fernández, secretaria nacional de la CIG-Servicios, y Diana Rodríguez, responsable comarcal de la federación en Pontevedra, comparecieron este lunes en Pontevedra acompañadas de cuatro trabajadoras que muestran su malestar por la situación generada porque supone para estas empleadas de Bershka o trasladarse a Vigo cambiando sus condiciones laborales o ocupar algún puesto en otra tienda del grupo (solo para seis) en turnos de trabajo que siempre son de tarde y no les permiten conciliar.
Esas vacantes en Pontevedra y Vilagarcía se van a cubrir atendiendo a la antigüedad y, según denuncian las representantes de CIG, suponen asumir jornadas de menos horas de las que las trabajadoras tienen por contrato en la actualidad, además de perder derechos que estas empleadas de Inditex lograron en el año 2017 después de una "dura" huelga indefinida de nueve días, la primera convocada al grupo multinacional en su historia.
En Vigo sí se mantendrían los números de horas y contratos, pero supondrían unos desplazamientos que no le permiten la conciliación. "Con un contrato de 24-25 horas por semana, es difícil poder hacerlo", explica Transi Fernández porque el plus de transporte que les ofrecen sería sobre 90 euros al mes desde Vilagarcía y 33 desde Pontevedra y, además, no podrían ir en tren porque, por ejemplo, la tienda de Gran Vía en Vigo cierra a las 22.00 horas y el último tren que tendrían sería a las 21.30.
"No es una oferta de reubicación seria" señala Diana Rodríguez, que añade que "no nos creemos que no existan puestos de trabajo para reubicarlas a todas en Pontevedra y Vilagarcía" con la elevada tasa de eventualidad que tiene la empresa.
"No se dan cuenta de que detrás de cada número hay una familia, nuestra vida, nuestro futuro, una estabilidad con la que contábamos"
Además, critican que no hubo uno preaviso de 60 días a las trabajadoras y que deja situaciones muy complicadas como, por ejemplo, la de Rocío Pérez, trabajadora de Vilagarcía con dos hijas a su cargo a la que solo ofrecen contratos de tarde y menos de 40 horas. "Mis hijas dependen de mi trabajo, de mi salario", indica, y, con esas condiciones, no podría mantenerlas ni conciliar.
"No se dan cuenta de que detrás de cada número hay una familia, nuestra vida, nuestro futuro, una estabilidad con la que contábamos", critican estas trabajadoras.
Las representantes de CIG insisten en que, en el fondo, lo que busca la empresa es forzar que las trabajadoras opten por dejar la empresa a cambio de una indemnización. De hecho, según Transi Fernández, no es una cuestión económica, ya que "Pontevedra es una de las tiendas rentables".
Según Diana Rodríguez, "va a conllevar pérdida de empleo. Creemos que lo que están buscando es forzar la indemnización". Señala también que para tener comité de empresa precisan 56 trabajadoras y, con las que se reubiquen en otras marcas y las que acepten indemnización para dejar la empresa, pasarán de 56 a menos de 50 y dejarán de tener un comité que en los últimos años demostró ser muy fuerte. Estos cierre, además, según indica Transi, coinciden con las elecciones sindicales.
Desde Inditex explican que el cierre se enmarca en el citado plan de optimización del espacio comercial y que se ofrece la reubicación.