Había regresado a Sanxenxo para competir en una regata de vela pero, al menos por ahora, no ha sido posible. El rey emérito se ha quedado con las ganas de ponerse a los mandos del Bribón en la Volvo Autesa Cup que se disputa en la ría de Pontevedra.
Las malas condiciones climatológicas han desaconsejado que se subiera al barco. "No era conveniente que saliera", apuntan desde el Real Club Náutico de Sanxenxo, debido al fuerte viento y a que el tiempo "iba a ir a peor". La edad del monarca también ha jugado en contra.
Lo intentó, eso sí, hasta el último momento. Juan Carlos I llegó al puerto deportivo que lleva su nombre sobre las once y cuarto de la mañana. Lo hizo, como los días anteriores, en el interior del coche de Pedro Campos. Dentro del vehículo permaneció durante una hora.
Mientras tanto la tripulación del Bribón se esforzaba en poner a punto la embarcación que, finalmente, ha salido del puerto sin el monarca a las 12:30 horas.
Tras verse obligado a renunciar a la jornada de navegación, el rey emérito regresó a casa de su íntimo amigo, sin saludar a la prensa ni a las decenas de personas que se agolpaban en el espigón del puerto para ver la salida de las embarcaciones participantes en la regata.
Fuentes próximas al monarca sugieren que Juan Carlos I intentará salir al mar en la jornada del domingo, pero nadie de su entorno quiere confirmar cuáles serán sus movimientos, en consonancia con el secretismo que, en esta ocasión, rodea a toda su estancia en Sanxenxo.