El buque insignia de la Armada española, el Juan Carlos I (L-61), volvió a dejarse ver este miércoles en la ría de Pontevedra.
Con sus 231 metros de eslora, el mayor navío militar de España regresó a las Rías Baixas cuatro años después de su última escala, despertando una notable expectación.
A pesar de las especulaciones generadas por el actual contexto geopolítico, fuentes militares aclaran que la presencia del portaeronaves responde exclusivamente a la realización de pruebas técnicas en la Escuela Naval Militar de Marín.
En esta academia militar se encuentra el Centro de Medidas Electromagnéticas de la Armada (Cemeden), que se encarga de analizar y optimizar aspectos clave como la compatibilidad electromagnética, la firma radar o el funcionamiento de los sistemas de comunicación y armamento de los buques.
A diferencia de su anterior visita en 2022, cuando atracó en el puerto de Marín, en esta ocasión el Juan Carlos I permanece fondeado en la ría, sin previsión de acercarse al muelle.
Desde puntos como Sanxenxo o Bueu, numerosos curiosos pudieron observar el buque, situado entre Beluso y la isla de Ons.
Además de las pruebas técnicas, la estancia del navío servirá como elemento de formación para los alumnos de la Escuela Naval Militar, que podrán utilizarlo como referencia real en su proceso de aprendizaje, tal y como ya ocurrió en visitas anteriores.
El Juan Carlos I partió desde su base naval en Rota y constituye una de las unidades más avanzadas de la Armada. Construido por Navantia en los astilleros de Ferrol, fue botado en 2008 y entró en servicio en 2010. Se trata de un buque de asalto anfibio con capacidad para operar aeronaves, gracias a su característica rampa ski-jump, y diseñado para intervenir en misiones muy diversas, desde operaciones militares hasta labores humanitarias.
Con una dotación cercana a los 300 tripulantes, este portahelicópteros (clasificado por la OTAN como LHD) está integrado en la Fuerza de Acción Naval y representa una pieza fundamental en la proyección internacional de España, al permitir desplegar capacidades militares en distintos escenarios con un alto grado de autonomía y versatilidad.
Coincidiendo con su presencia en la ría, también se encuentra estos días en la localidad pontevedresa de Sanxenxo el rey emérito Juan Carlos I, que participa en una nueva cita de la Liga Española de 6 Metros, lo que añade un elemento simbólico a la estancia del buque que lleva su nombre.