Los trabajos de rehabilitación del puente de A Barca avanza al ritmo previsto. Según confirma la Xunta, los operarios están finalizando de desmontar la actual cubierta y reparando el hormigón de la estructura. El plan previsto es que la nueva marquesina comience a instalarse en noviembre.
Las obras, que se iniciaron el pasado 4 de agosto, cuentan con un plazo de ejecución de cinco meses. El gobierno gallego destaca que se mantiene la previsión de finalizarlas a final de año.
Eso sí, advierten que es necesario realizar el trabajo final de pintado del puente en condiciones adecuadas de humedad, por lo que este punto estará condicionado a la meteorología.
La reforma, señalan desde la Xunta, se están realizando habida cuenta la necesidad de mantener la máxima seguridad, tanto en la prevención de riesgos en el caso de los trabajadores, como también a la hora de evitar afecciones, dado que el puente está en un ámbito de mucha movilidad.
De hecho, las actuaciones están garantizando el tránsito de peatones entre Pontevedra y Poio, por lo que en la programación de las actuaciones de retirada de las antiguas marquesinas y colocación de las nuevas, está previsto que se mantenga libre siempre uno de los pasos.
Además, recuerdan que también se está cumpliendo el compromiso de no afectar al tráfico rodado entre ambas orillas del río, al programarse las actuaciones que puntualmente puedan producir afecciones en horario nocturno, para que el impacto en el tráfico sea el mínimo posible.
Todas las actuaciones en esta infraestructura, valoradas en 1,2 millones de euros, tienen por objetivo dotar al puente de A Barca de un aspecto renovado, con importante mejoras funcionales que, además, incrementarán la vida útil del puente y contribuirán a su puesta en valor.