El alcalde de Pontevedra reconoce que el plan de compostaje puede llegar a crear ciertas "tensiones sociales" en la ciudad, pero las achaca a "intereses políticos" de algún sector o a los "temores" que pueden surgir en algunas personas. Así lo destaca Miguel Anxo Fernández Lores en la memoria que acompaña al proyecto de presupuestos para 2018.
Se trata de algo "nada extraño" en una ciudad que, recuerda Fernández Lores, optó por dar un giro "radical" a su organización interna con un nuevo sistema de movilidad "en el que algunos veían un camino seguro a la ruina" y a los que el tiempo "no les dio la razón".
Para el regidor, la gestión de residuos basada en el compostaje "no se puede demorar" para cumplir con la normativa de residuos de la Unión Europea y mantener un comportamiento "adecuado" con el planeta, transformando en tierra fértil la fracción orgánica de los derechos que generamos en nuestro día a día.
Pontevedra, apunta Lores, ha apostado por la manera "más sencilla" de realizar este proceso, con tres "dimensiones distintas": composteros individuales para las viviendas unifamiliares del municipio, composteros comunitarios para áreas urbanas discontinuas y un sistema de recogida para la futura planta de compostaje para las áreas urbanas de mayor densidad.
La participación de la Deputación de Pontevedra aportará "cierta estabilidad" a todo este proceso y, en estos "primeros pasos", según el alcalde será "interesante" ir estudiando los resultados "sin ansiedad" para implementarlo de manera correcta.
De cara a todo este proceso, el Concello ha anunciado este lunes que se contratará personal propio para supervisar el despliegue del plan. Será un técnico superior en materia de residuos y tres técnicos auxiliares en gestión de residuos. El proceso de selección será público.
De estos cuatro técnicos dependerá, ha explicado el portavoz del gobierno municipal, realizar estudios y propuestas para impulsar el plan de compostaje o la distribución de los módulos de compostaje comunitario en la ciudad. Serán trabajadores temporales que se mantendrán mientras se produce el despliegue del sistema, que el Concello calcula que finalizará en 2020.
MONTE PORREIRO PIDE REUNIONES
A este respecto, los vecinos de Monte Porreiro que se oponen al despliegue de más composteros comunitarios en el barrio han presentado nuevos escritos ante el Concello para pedir una reunión con el gobierno municipal para analizar la situación.
Esta comisión solicita que se certifique por escrito la paralización de las obras y exigen que los tres composteros en funcionamiento se detengan si el Concello no devuelve el barrio al estado anterior de las obras de los nuevos módulos comunitarios.