Este domingo, Vilaboa se convertirá en un auténtico espectáculo de colores, música y tradición con la presentación por las parroquias del Entroido de Cobres, una celebración centenaria que cada año hace del municipio un escenario único de emoción colectiva.
La cita llega en un momento especialmente simbólico, después de que el pasado año las madamas y galáns del Entroido traspasaron por primera vez las fronteras de la península ibérica para participar en el Festival Identidades de Fonni, en Cerdeña.
Allí llevaron consigo la estética, el simbolismo y la delicadeza de una de las fiestas más singulares de Galicia, abriendo así la puerta a la proyección internacional de esta tradición. Todo apunta a que 2026 continuará ampliando horizontes.
Sus danzas y melodías, únicas entre los Entroidos tradicionales, llevaron a la comitiva por una intensa agenda de promoción cultural que los llevó hasta Oropesa del Mar, Viana do Bolo, Vilariño de Conso, el Desfile de la Máscara Ibérica en Oporto, el encuentro de los Generales del Ulla en Angrois, la Foliada Eferro en Merza, el Desfile de Entroidos Tradicionales en Santiago y el I Encuentro de Entroidos del Sur de Pontevedra en Bueu.
Cada parada fue una oportunidad para reafirmar el valor patrimonial de un Entroido que combina estética exquisita, coreografía propia y una identidad colectiva profundamente arraigada en la memoria del vecindario.
Con el bagaje de estas experiencias, el regreso a las parroquias de Vilaboa adquiere un carácter de fiesta y reconocimiento.
Este domingo, la comitiva recorrerá el municipio con el siguiente horario: a las 11:00 horas en la Capilla de Santa Marta de Bértola, a las 12:00 en la Casa de la Cultura de Figueirido, y a las 13:00 en el Campo de la fiesta de Postemirón. Ya por la tarde, el desfile continuará a las 16:00 en la Carretera Vieja de Paredes y finalizará a las 17:00 en las Salinas do Ulló.
Será un encuentro directo con la gente, una oportunidad para compartir ilusión y anunciar que el Entroido ya está aquí. Pero, sobre todo, un recordatorio de que esta tradición vive gracias al compromiso de las familias, de las agrupaciones culturales y de todas las personas que mantienen viva una de las joyas del patrimonio inmaterial gallego.