Así operan las nuevas estafas que simulan ser la Guardia Civil

Pontevedra
05 de mayo 2026

Una mujer de 71 años perdió 18.340 euros tras ser engañada por una estafadora que se hizo pasar por agente, mostró un uniforme y credenciales aparentemente auténticas a través de una videollamada

Agente de la Guardia Civil

Las estafas telemáticas siguen evolucionando y cada vez resultan más sofisticadas. El último caso, ocurrido el pasado 29 de abril en Ponteareas, lo ilustra con claridad. Una mujer de 71 años perdió 18.340 euros tras ser engañada por una estafadora que se hizo pasar por agente, mostró un uniforme y credenciales aparentemente auténticas a través de una videollamada y convenció a la víctima de que debía pagar un supuesto cargo recibido por mensaje.

Este tipo de fraude juega precisamente con la confianza y el miedo. La clave está en que ninguna institución oficial realiza llamadas para exigir pagos inmediatos ni solicitan datos personales sensibles por canales informales. Cuando algo así ocurre, lo más sensato es desconfiar de inmediato.

Desde la Guardia Civil insisten en que la prevención es la mejor defensa.

En un entorno digital donde compartir información se ha vuelto casi automático, conviene ser especialmente prudente con la documentación personal.

Enviar copias del DNI o almacenarlas en el correo electrónico puede abrir la puerta a usos fraudulentos si alguien accede a esa información. Del mismo modo, cualquier empresa o supuesto servicio que solicite datos sensibles sin garantías claras debería despertar sospechas.

También llaman la atención sobre las plataformas de compraventa y ofertas demasiado atractivas.

Los precios muy por debajo de lo habitual, las prisas por cerrar una operación o las incoherencias en la identidad del vendedor son señales de alerta que no deben pasarse por alto.

Ante la duda, es mejor frenar la operación y buscar asesoramiento antes que lamentar un engaño.

Incluso en los casos en los que sí sea necesario enviar documentación por un motivo legítimo, recomiendan tomar precauciones adicionales, como ocultar parcialmente datos o añadir marcas de agua que indiquen el uso concreto de ese documento.

Y si llega un mensaje inesperado reclamando un pago, lo más importante es no interactuar con enlaces sospechosos.

Conviene guardar pruebas, como capturas de pantalla, y acudir a denunciar.

En definitiva, estas estafas no siempre se basan en fallos técnicos, sino en la manipulación de la confianza. Por eso, mantener una actitud crítica ante cualquier solicitud inesperada sigue siendo la mejor forma de evitar caer en la trampa.