"Paliza con ensañamiento" a un septuagenario en Andrés Muruais: "Creí que lo mataba"

Pontevedra
21 de octubre 2025
Actualizada: 7:31

La esposa del herido muestra su preocupación por la agresora, una mujer conocida en la ciudad por comportamientos violentos. "Hay que hacer algo", reclama, ante el temor a consecuencias mayores

Patrulla de la Policía Nacional en Pontevedra
Patrulla de la Policía Nacional en Pontevedra / Cristina Saiz

El pasado miércoles, 15 de octubre, un vecino de Pontevedra de 77 años y su esposa se dirigían a su domicilio en el centro de Pontevedra cuando, a la altura de la calle Andrés Muruais, en la confluencia entre Peregrina y García Camba, él recibió una "paliza con ensañamiento" por parte de una mujer a la que no conocían de nada.

Eran las 16.10 horas y la calle estaba llena de gente. Esa afluencia fue la que evitó que la agresión no acabase peor, pues la esposa de la víctima relató a PontevedraViva que "creí que lo mataba" y el desenlace no fue peor "porque había una policía fuera de servicio y mucha gente que ayudó", entre ellos, varios dependientes de los comercios de la zona.

La atacante era una mujer a la que no habían visto nunca, pero que si es ya muy conocida en la ciudad por parte de las Fuerzas de Seguridad y también de buena parte de la ciudadanía. De 1,60 metros de estatura y con un turbante en la cabeza lleva ya tiempo protagonizando incidentes violentos por toda la ciudad. La semana pasada, otro en la calle Benito Corbal

La esposa de este pontevedrés relata que ese día salió de un local de alimentación de la zona profiriendo gritos e increpando a una pareja que llevaba un niño y, cuando llegaron frente a frente con ellos, atacó a su marido "sin motivo aparente".

Por estos hechos presentaron denuncia en la Comisaría de la Policía Nacional y allí relataron la siguiente secuencia de hechos: "se abalanza de forma agresiva" sobre su marido, que cayó al suelo hacia el costado izquierdo con esta mujer encima y, con ambos en el suelo, "se le encaró directamente sin pronunciar palabra alguna".

Le golpeó dándole patadas en el costado derecho a la vez que le arañaba la cara y el cuello con la uñas y le apretaba con fuerza el brazo derecho.

Pese a que su esposa intentó ayudarle para que no cayese al suelo e intentó retirar a la agresora, no lo consiguió. Pasados cinco días, en conversación con PontevedraViva, la mujer recuerda que, mientras se producía la agresión, no paraba de gritar "le mata", pues fue "una agresión espantosa". 

Relata un ataque "con un agresividad absoluta" en el que temió lesiones muy grave por las múltiples enfermedades que padece y porque su estado de su salud es "muy delicado". Y tan solo la intervención de los viadantes logró parar la agresión hasta que llegó la Policía Local y luego una ambulancia. 

La víctima acudió a denunciar al día siguiente y en su relato, al que ha tenido acceso PontevedraViva, indica que, cuando la situación ya estuvo controlada, la mujer estaba tan violenta que "mientras se encontraba retenida en el suelo, no paraba de forcejear intentado zafarse de la contención"

Tras recibir una primera atención, el agredido fue trasladado al Hospital Montecelo. Allí se emitió un parte médico que recoge que sufrió una "contusión costal". Además, su esposa asegura que, como consecuencia de la agresión, se le complicaron otras patologías previas.

Cuando al día siguiente acudió a la Comisaría de la Policía Nacional para denunciar, todavía tenía marcas de arañazos en varias partes de la cara, el cuello y la oreja izquierda y también un hematoma en el tríceps derecho. 

Su esposa también compareció en la Comisaría e insistió en que la atacante se abalanzó sobre su marido "sin motivo aparente" y también quiso hacer constar que el día de la agresión, mientras esperaban en Montecelo a recibir atención, la misma ambulancia y los mismos policías que llevaron a su marido a Urgencias también trasladaron dos horas después a su atacante. Tras un rato en un box, se escapó con la vía puesta.

Esta pontevedresa que prefiere no dar su nombre alerta sobre la peligrosidad de la atacante de su marido y, tras tener constancia de otras agresiones previas y posteriores a la suya, se pregunta: "¿Cuándo va a parar esto?"

Así, alerta de que ya tiene varias denuncias y sabe de muchos ataques violentos y, sin embargo, cuando los policías la detienen, queda libre poco después. Denuncia que tampoco actúan los servicios sociales ni los servicios sanitarios y considera que las instituciones deben tomar parte en el asunto. "Hay que hacer algo".

Así, relata que "hay mucha gente que tiene miedo" de esta mujer. Particularmente, reconoce que "estoy muerta de miedo" porque a diario saca a pasear a su madre por el centro de la ciudad y teme que cualquier día se produzca un ataque. A su marido, "no lo mató porque tuvo suerte", pero teme que cualquier otro día las consecuencias pueden ser impredecibles