El periplo delictivo de uno de los ladrones más "escurridizos y peligrosos", según sus propias palabras, a los que se ha enfrentado la Policía Nacional en los últimos tiempos, ha sumado un nuevo episodio.
El ladrón que sustraía coches en Pontevedra y se fugaba con ellos a Portugal, protagonizando llamativas persecuciones policiales, está detrás del hurto de un patinete valorado en unos 1.000 euros.
La propietaria de este vehículo de movilidad personal, según ha informado la comisaría provincial, lo había dejado aparcado en la Praza da Leña.
Lo había amarrado a una de las terrazas de la plaza y cuando volvió a por él, cuatro horas después, se encontró que el patinete había desaparecido y que el candado estaba tirado en el suelo tras haber sido cortado.
Poco después, varios agentes que estaban realizando labores de seguridad ciudadana por la zona comercial, observaron a un individuo conduciendo un patinete eléctrico que respondía a las características del que había sido robado.
Los policías dieron el alto a la persona que lo conducía a la altura de la calle Benito Corbal y, al comprobar los datos del patinete, acreditaron que era el desaparecido.
Tras detenerle como autor de un delito de hurto, las autoridades localizaron en el interior de uno de sus bolsillos una cizalla con la que, posiblemente, habría cortado el candado del patinete.
El patinete acabó siendo devuelto a su legítima propietaria.
El detenido, tras pasar por sede judicial, fue puesto a disposición de la autoridad judicial.