El sábado 9 de agosto, a partir de las 12 del mediodía, en la playa de Loira, en Seixo, la familia Lobeira va a hacer un acto muy especial para homenajear y recordar a varios de sus miembros "luchadores por la democracia, la justicia y la libertad".
Durante la jornada, se colocará una placa en la fachada de la casa donde nacieron y crecieron los hermanos Lobeira, en señal de reconocimiento y memoria. Además, todos los miembros de la familia plantarán juntos un olivo, que simboliza paz, recuerdo y orgullo por estas personas. Al terminar, habrá un almuerzo de confraternidad.
Este acto lo organizan los hijos, hijas, nietas y nietos de los hermanos Lobeira, en memoria de Gerardo, Manuel, Antonio, José y Consuelo Lobeira Rodríguez.
Según recuerda su familia, Gerardo Lobeira Rodríguez combatió contra el franquismo como soldado de infantería en la defensa de Bilbao (1936-1937), secuestró un pesquero con el que huyó a la Francia (1937), siguió combatiendo como carabinero del mar en Cataluña (1937-1939), estuvo preso en varios campos de concentración en el sur de Francia (1939-1940), y finalmente ingresó en la Resistencia Francesa contra la ocupación nazi (1940-1944), hasta que murió ametrallado (agosto de 1944) en el marco de una misión. Por ese motivo fue declarado héroe nacional de la Francia, y su nombre figura inscrito en un monolito y en varios espacios diera país.
Manuel Lobeira Rodríguez, se alistó en la Marina de Guerra Vasca (1936-1937), sobreviviendo a diversos bombardeos y acciones bélicas. Sigue combatiendo en Cataluña en 1937-1938. En agosto de 1938 hace parte de la dotación del destructor “José Luís Díez”, con el que intenta, desde Le Havre (Franza) pasar el estrecho de Gibraltar. El buque recibió varios impactos de artillería (con bajas) por lo que se refugió en Gibraltar (dominio británico). En un nuevo intento de salida el buque acaba nuevamente dañado. Por esta acción Manuel fue condecorado por su valor por el Gobierno de la República. Con la flota republicana se exilió en el norte de África. Allí estuvo preso en varios campos de concentración de Túnez y Argelia, de los que huyó y participó -ya en la Segunda Guerra Mundial- en el servicio aliado de espionaje e inteligencia contra la ocupación. Finalmente pudo reconstruir su vida como refugiado político en México. No pudo volver a la Galicia hasta después de 1977, con la promulgación de la ley de Amnistía.
Antonio Lobeira Rodríguez también se alistó en la Marina de Guerra Vasca, donde participó en operaciones en Bélgica de tráfico de armas a favor del ejército vasco y de la República. Sigue combatiendo en Cataluña en 1937-1938. Muere en combate (noviembre de 1938) por impacto de bala en la batalla del Segre. Sus restos descansan en una fosa común en Cervera (Lleida), a la espera de su próxima exhumación y retorno a Galicia.
Igual que sus hermanos, también José Lobeira Rodríguez se alistó en la Marina de Guerra Vasca, donde participó en operaciones de evacuación y rescate de refugiados en Lekeitio. Sigue combatiendo en Cataluña en 1937-1938. A partir de 1939 está preso, como exiliado, en diversos campos de concentración en el sur de Francia. Finalmente puede reconstruir su vida, muchos años después, volviendo a la Galicia.
Por su parte, Consuelo Lobeira Rodríguez fue una "niña de la guerra", siendo evacuada de Euskal Herria después del bombardeo de Gernika. Echó años como refugiada con una familia de Briançon, en los Alpes, también en el marco de la Segunda Guerra Mundial, hasta que años después pudo retornar a la Galicia.
Sus padres, Manuel Lobeira y Laureana Rodríguez, y otros hermanos (Amalia, Fernando, Benito y Ángela Lobeira Rodríguez), sufrieron la persecución del franquismo y la estigmatización en Loira. Por eso, décadas después, la familia quiere rendirles un homenaje.
En estos actos también participará la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Marín, con intervenciones de su presidenta, Enriqueta Otero, y de historiadoras como María Torres y Celso Milleiro, entre otros.