La feria regresó este miércoles a Ponte Caldelas, pero lo hizo todavía de una manera tímida.
En la primera jornada de mercadillo desde la entrada en el estado de alarma, sólo pudieron instalarse en el entorno de la Alameda puestos de alimentación y de productos de la huerta.
De esta forma de los cerca de un centenar de puestos habituales sólo doce ocuparon su lugar.
Lo hicieron además en medio de las medidas de prevención habilitadas. Así, el recinto estaba delimitado por vallas con control de acceso y aforo.
Además todos lo que acudieron a la feria tuvieron que hacerlo equipados con mascarilla y pasando previamente por un puesto desinfectante de manos instalado en los puntos de acceso. Por último, señaló el Concello de Ponte Caldelas, se llevaron a cabo controles de temperatura de manera aleatoria.