En lo que va de año 33 mujeres han sido asesinadas en España en crímenes de violencia machista, cuatro de ellas en Galicia, tres en la provincia de Pontevedra. Después de tantas muertes, ya no quedan palabras con las que condenar una más, pero la actualidad no da tregua y este lunes ha habido tres asesinatos en un solo día, el último en Vigo, donde un hombre presuntamente mató a su pareja, la metió en un armario y acabó con su vida dejando una nota autoinculpatoria. La condena se ha vuelto a hacer necesaria y la presidenta de la Deputación Provincial, Carmela Silva, ha pedido "tolerancia cero" de la sociedad ante la lacra de la violencia de género.
Varias decenas de personas, entre funcionarios y politicos, salieron a la puerta del Pazo Provincial y guardaron un minuto de silencio. Tras el mismo, Carmela Silva ha mostrado su "total repulsa e condena" una vez más al crimen de Vigo, pero no ha limitado su reproche al último asesinato, sino que lamenta profundamente "cada unha das vítimas".
Las cifras siguen creciendo y la presidenta provincial cree que es hora de hacer una llamada a la concienciación de toda la ciudadanía para que "asuma a violencia machista como un grave problema de todos", no solo de las mujeres que la sufran como víctimas directas, sino de toda la sociedad. Toda la ciudadanía es víctima indirecta, de modo que todos deberían mostrar un rechazo unánime a los maltratadores a fin de que "non atopen ningunha tolerancia, ningunha xustificación, ningunha comprensión".
En esa toma de conciencia y en la lucha contra esta lacra, Carmela Silva anuncia que será una prioridad para la Deputación y su nuevo servicio de igualdad y pide al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que considere la violencia machista como una cuestión de Estado, pues "33 mulleres asasinadas son unha razón máis que suficiente para que as mortes de todas as mulleres nos fagan a todos implicarnos activamente para frear esta situación intolerable".
"Asasínannos, ás mulleres estannos asasinando", denuncia la presidenta provincial, impotente ante el aumento de las cifras de asesinatos machistas. A pesar de que reconoce que los minutos de silencio no son la solución, considera "fundamental que a xente mire aos seus responsables políticos en frente da violencia de xénero" y cree que "non podemos mirar para outro lado", de modo que anuncia que siempre que haya que lamentar un nuevo caso, saldrá a la calle a que "quede claro o noso posicionamento".