La Autoridad Portuaria de Marín y Ría de Pontevedra acaba de sacar a licitación las obras para instalar una infraestructura eléctrica subterránea de alta tensión que servirá de base para la futura conexión de los buques portacontenedores a la red eléctrica cuando permanezcan atracados en los muelles de Reboredo.
La actuación cuenta con un presupuesto cercano a los 300.000 euros y un plazo de ejecución de seis meses.
Además, estará cofinanciada con fondos europeos FEDER, dentro de las iniciativas destinadas a impulsar la transición energética en las infraestructuras de transporte.
Aunque se trata de una obra eminentemente técnica, su objetivo tiene una repercusión muy directa sobre el medio ambiente.
La nueva instalación permitirá desarrollar en el futuro un sistema conocido como OPS (Onshore Power Supply), una tecnología que facilita que los barcos puedan abastecerse de electricidad desde tierra mientras permanecen en puerto.
Actualmente, muchos buques utilizan motores auxiliares alimentados con combustible para mantener en funcionamiento sus sistemas eléctricos cuando están atracados. Gracias a esta tecnología, esos motores podrán apagarse y la energía procederá directamente de la red terrestre, reduciendo de forma significativa las emisiones contaminantes, el consumo de combustible y también el ruido generado durante las operaciones portuarias.
Las obras contemplan la instalación de una red eléctrica subterránea en alta tensión y de un nuevo centro de seccionamiento con capacidad para suministrar hasta 2.000 kVA, una infraestructura imprescindible para garantizar el futuro suministro energético a los buques que operan en esta zona del puerto.
La iniciativa se enmarca en la estrategia de modernización y descarbonización de los puertos europeos, que buscan adaptarse a los objetivos climáticos marcados por la Unión Europea para las próximas décadas.
En este contexto, la electrificación de los muelles se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para avanzar hacia un transporte marítimo más limpio y sostenible.
Con este nuevo paso, el Puerto de Marín se prepara para incorporar una tecnología llamada a transformar la forma en que los barcos operan durante sus escalas, reduciendo su huella ambiental y acercando la actividad portuaria a los estándares energéticos del futuro.