Cuando quedan todavía dos años para las próximas elecciones municipales, los partidos mueven ficha. Y si hace apenas dos semanas que Miguel Anxo Fernández Lores confirmaba que optará a la reelección como alcalde, ahora es Rafa Domínguez el que marca el terreno.
"Mi intención personal y política es presentarme", ha avanzado Domínguez, que ha asegurado que "tengo el convencimiento de que seré el próximo alcalde", tarea para la que afirma que cuenta con el "respaldo" del PP a nivel local, provincial y autonómico.
En un desayuno informativo, en el que ha desgranado las líneas sobre las que pivotará su propuesta política, el líder popular ha señalado que está "preparado para gobernar" y que su objetivo es que Pontevedra "pase página" de Lores después de casi tres décadas.
El "desgaste" que aprecia en el actual alcalde "es evidente", ha subrayado Rafa Domínguez, para quien la ciudad "merece salir de su estancamiento" y aprovechar las oportunidades que, en estos momentos, "se están dejando pasar".
A sus 49 años recién cumplidos, Domínguez ha destacado que se encuentra en su "mejor momento personal y político" y que tiene "fuerza y ganas", experiencia en la gestión y un "grandísimo" equipo para liderar a Pontevedra, por la que afirma sentir un "amor enorme".

Los populares representan, según su jefe de filas, el "cambio y modernidad" que necesita Pontevedra frente a un proyecto político, el del BNG, que aprecia "agotado y estancado".
Durante su intervención, el portavoz del PP, que ha estado acompañado por casi todos sus concejales -dos de ellos no pudieron acudir por motivos laborales-, ha avanzado las prioridades que se marcará el gobierno municipal que quiere encabezar a partir de 2027.
Así, entre otras cuestiones, ha detallado que junto con la reapertura de Reina Victoria, encargará un estudio global del tráfico, creará nuevos aparcamientos disuasorios, reforzará el transporte público e impulsará un gran parking público en Montecelo.
Aprobar un nuevo PXOM para "diseñar la Pontevedra del futuro", modificar el plan de protección del centro histórico, ampliar el polígono de O Campiño, avanzar en la integración del campus en la ciudad o crear nuevas áreas industriales serán otros de sus ejes de trabajo.
A ello ha sumado un plan de actuación para resolver el "abandono" de barrios y parroquias, con especial atención a Monte Porreiro, A Parda y O Gorgullón, resolver las inundaciones en Fernando Olmedo o aprobar rebajas fiscales para atraer talento emprendedor y empresas.

Domínguez ha sostenido que trabajará también para resolver el déficit de equipamientos deportivos, "reformular" el pabellón de Monte Porreiro y ampliar las ayudas a los clubes, así como en dragar el Lérez y reformar toda la zona de Beiramar para "abrir Pontevedra a la ría".
Otras de sus prioridades serán solucionar el "problema grave" que ve en la convivencia y seguridad, reforzando la plantilla de la Policía Local, reactivar el comercio de proximidad o solucionar el conflicto laboral en el Concello y la falta de limpieza que aprecia en la ciudad.