Tras tres jornadas consecutivas de cierres en la autovía PO-11, principal arteria que conecta la villa con la capital y el puerto, la regidora María Ramallo anunció que solicitará formalmente una reunión de trabajo con el resto de administraciones implicadas.
Reclama el diseño de un plan de actuación conjunto que minimice el impacto de estos cortes en la movilidad ciudadana y en la economía local, ya que se están registrando complicadas situaciones de tráfico en todo el entorno.
El azote meteorológico y la fuerza del mar obligaron a restringir el paso por la autovía durante varias franjas horarias, coincidiendo con los momentos de marea alta.
En la tarde de este miércoles 4 volvía a cerrarse el acceso a esta vía, después de permanecer clausurada también durante toda la madrugada.
📢⚫️En Pontevedra, cortada por inundación la PO-11.
— Dir. Gral. Tráfico (@DGTes) February 4, 2026
📍Entre Pontevedra capital y Marín.
➡️Vía cortada en ambos sentidos. pic.twitter.com/JikOU3Barf
Esta medida derivó el tráfico de manera masiva hacia la variante VG 4.4 y la antigua carretera de Praceres, lo que generó importantes retenciones en puntos críticos como la rúa Jaime Janer, la zona de Concepción Arenal y los accesos al centro urbano.
Más allá de las molestias para la vecindad, el gobierno local pone el foco en las consecuencias económicas. Las dificultades en la circulación están afectando de forma directa al transporte pesado y a la logística de las empresas del Puerto de Marín, que trasladó su preocupación a la Subdelegación do Goberno, a través de la Autoridad Portuaria.
Para la alcaldesa, estas retenciones disminuyen la competitividad de la terminal, ya que dificultan la distribución de mercancías en un enclave estratégico donde la agilidad en el transporte es fundamental.
En este sentido, Ramallo se ha mostrado especialmente crítica con la gestión de los tiempos de apertura. Aunque reconoce la necesidad de cerrar el vial cuando la pleamar inunda los carriles por motivos de seguridad, la regidora señaló que se han detectado demoras excesivas en la reapertura.
"Tenemos constancia de que, en estos días, con la bajamar ya establecida y en horas punta de máxima necesidad, el vial permanecía cerrado", explicó, incidiendo en la urgencia de mejorar la agilidad operativa para no castigar más la movilidad del municipio.
La propuesta que Marín enviará formalmente en las próximas horas busca sentar en la misma mesa a los municipios afectados, a la Autoridad Portuaria, a la Xunta de Galicia y a representantes del Gobierno central, como titulares de las distintas vías (autovía, variante y carretera vieja).
El objetivo es, según la alcaldesa, mejorar la señalización de emergencia, agilizar los protocolos de reapertura y buscar alternativas que reduzcan la presión sobre el centro de Marín y el barrio de Praceres cuando la PO-11 esté fuera de servicio.
La alcaldesa, que agradeció el trabajo realizado por los efectivos de Emergencias y Tráfico en una semana "especialmente difícil", terminó haciendo un llamamiento a la prudencia de toda la vecindad ante la posibilidad de que los fenómenos costeros adversos se repitan en los próximos días.
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