La rehabilitación del Pazo de Lourizán superará los 15 millones de euros: "Eso es el mínimo, minimísimo"

Pontevedra
01 de octubre 2025
Actualizada: 16:44

La Xunta de Galicia espera que se pueda licitar las obras a mediados del próximo año 2026 y poder comenzar la ejecución a finales de ese mismo año o principios de 2027

Visita de Lorenzana al Pazo de Lourizán
Visita de Lorenzana al Pazo de Lourizán / PontevedraViva

La conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, avanzó este lunes que el proyecto básico para la rehabilitación integral del Pazo de Lourizán estará listo a finales de octubre.

Esto permitiría licitar las obras a mediados de 2026 y comenzar la ejecución a finales de ese mismo año o principios de 2027.

Lorenzana estima que la rehabilitación de este Bien de Interés Cultural, superará los 15 millones de euros. "Eso es el mínimo, minimísimo", ha dicho.

Aunque el presupuesto definitivo está aún por cerrarse, la conselleira indicó que la estimación inicial será previsiblemente será mayor. "Creo que se vai a superar", apuntó.

Durante una visita al Pazo junto con el equipo redactor del proyecto, Lorenzana destacó el ritmo de trabajo desde que el contrato fue adjudicado el pasado 25 de junio, "está a traballarse arreo para cumprir os prazos".

La conselleira confía en que el futuro pazo conjugue el uso forestal tradicional con una nueva dimensión turística, cultural y recreativa.

Lorenzana también adelantó que la rehabilitación podría plantearse en fases para permitir el uso parcial del espacio mientras avanza la intervención.

"Yo pienso que no va a haber que esperar al fin de la totalidad de la obra para que los ciudadanos puedan empezar a ver un poco el resultado", apuntó la conselleira, destacando que esta medida se adoptaría "siempre con todas las garantías de seguridad".

Visita de la conselleira al Pazo de Lourizán
Visita de la conselleira al Pazo de Lourizán   Xunta de Galicia

El objetivo de la Xunta es revitalizar uno de los grandes símbolos patrimoniales de Galicia sin desligarlo de su esencia forestal, integrando nuevos usos que abran el recinto a la sociedad gallega.

Blanca González, arquitecta del estudio Carme Pinós -que trabaja en UTE junto al equipo de Carles Enrich-, explicó cómo avanza la rehabilitación del Pazo de Lourizán, un proyecto tan ambicioso como delicado. Esta UTE ganó en noviembre pasado el concurso de ideas convocado al efecto.

Actualmente, están inmersos en la redacción del proyecto básico, con la intención de entregarlo a finales de mes. Como parte de este proceso, están realizando catas estructurales para conocer en detalle el estado real del edificio.

"Hay elementos que se aprecian a simple vista, pero otros requieren estudios más profundos", explica Blanca.

Especialmente importantes son los forjados, que deben adaptarse a las exigencias estructurales actuales, y cuya evaluación influirá directamente en cómo se plantean las intervenciones y en cómo se reparte el presupuesto.

Catas en el Pazo de Lourizán
Catas en el Pazo de Lourizán   PontevedraViva

"Estamos todavía en una fase inicial, en pleno desarrollo del proyecto básico", añade. "Vamos afinando soluciones a medida que vamos descubriendo cómo es realmente el edificio, porque todavía guarda muchos secretos".

Uno de los mayores retos es precisamente adaptar el proyecto ganador a una realidad tan condicionada por su valor patrimonial.

Hay elementos que no se pueden tocar bajo ningún concepto: la espectacular escalera imperial que conecta la planta principal con la segunda, la escalera circular de la galería o los paramentos históricos.

Estos componentes marcan cotas y niveles que determinan cómo y dónde se puede intervenir.

Además, los techos de los salones nobles están decorados con escayolas y pinturas que deben preservarse cuidadosamente.

"Este tipo de proyectos están siempre en tensión", reconoce Blanca. "El patrimonio es muy sensible a la incorporación de nuevas instalaciones, como los sistemas de climatización y ventilación que hoy en día son imprescindibles. Pero claro, a veces el edificio no ofrece espacio suficiente para incorporarlas sin afectar a su esencia".

Aquí entra también el trabajo clave del equipo de restauración de Cromas, que ya ha realizado una campaña de caracterización de materiales.

Su labor consiste en distinguir qué partes del edificio son originales y cuáles se añadieron después, analizar tipos de madera, pinturas... y plantear soluciones que permitan conservar al máximo lo auténtico, sin caer en recreaciones falsas.

"No se trata de hacer un decorado histórico", apunta Blanca, "sino de poner en valor lo antiguo y encontrar la manera adecuada de introducir lo nuevo sin que pase desapercibido, pero sin romper la armonía".

¿Y qué hay de la documentación previa? Pues ese es otro escollo. Aunque existe bastante archivo relacionado con el Pazo, la mayoría son documentos administrativos, como facturas.

"Tenemos algún plano histórico de la antigua granja, pero no está claro si refleja lo que realmente se construyó o solo una idea previa", comenta. En otras palabras, toca trabajar con muchas incógnitas.

Todo esto, evidentemente, afecta a los plazos y al presupuesto. "Es fácil pensar que los retrasos se deben a una falta de eficacia por parte de los arquitectos, pero la realidad es mucho más compleja. Aquí intervienen muchos agentes, y vamos avanzando paso a paso, con el rigor que requiere un edificio con tanto valor histórico", ha sentenciado.