Salud, kilómetros y zapatillas

Pontevedra
26 de octubre 2014

La Boa Vila sufre una fiebre ⿿Forrest Gump⿿ con miles de ciudadanos corriendo por doquier. De un tiempo a esta parte ha crecido de manera sorprendente el número de ciudadanos que no ve calles, sino potenciales circuitos. Beiramar, Avenida de Marín, el paseo urbano del Gafos, la senda peatonal por el Lérez hasta Bora, a illa das Esculturas o las marismas de Alba son los itinerarios más frecuentados

Aficionados al 'running' en Pontevedra Mónica Patxot

La Boa Vila sufre una fiebre 'Forrest Gump' con miles de ciudadanos corriendo por doquier. No es algo nuevo, aunque lejos quedan ya los clásicos 'futingueiros'. Ahora se llaman runners.

De un tiempo a esta parte ha crecido de manera sorprendente el número de ciudadanos que no ve calles, sino potenciales circuitosBeiramar, Avenida de Marín, el paseo urbano del Gafos, la senda peatonal por el Lérez hasta Bora, a illa das Esculturas o las marismas de Alba son los itinerarios más frecuentados.

Todo empieza con las caminatas al aire libre y a buen ritmo. Y pronto llegan los primeros trotes.

Correr relaja, es una manera de abstraerse de los problemas diarios, de liberar tensiones, y eso mejora el humor, además anima a superarse y, por supuesto, a perder peso⿦ y a cualquier hora. Todo parecen ventajas: es bueno para la salud, fácil y también barato.

Luego llega una invitación: "Ven a correr con nosotros, que vamos a ir despacio". Y un día se produce el salto de calidad de la mano de una pregunta: ¿y si nos apuntamos a una carrera popular? En el momento en el que uno acepta ya está enganchado.

La popularidad de este deporte en auge se ha visto reflejada en la gran cantidad de carreras, maratones y medias maratones que se celebran.

En Pontevedra el promedio de edad de los corredores está por encima de los 30 anos

En Pontevedra el promedio de edad de los corredores está por encima de los 30 años. La mayoría se sumó a esta actividad en los últimos años, salen unas tres veces por semana a correr y lo hacen mayoritariamente solos.

Esta soledad del corredor es uno de los motivos por los que practiquen running más hombres que mujeres. Lamentablemente las niñas siguen siendo educadas en el miedo y eso las desanima a la hora de echarse a la calle a correr en solitario.

EL MILER, UN CLUB SOCIAL

Iria, Cris, Mónica e Isabel, esperan mientras Lucía se calza sus zapatillas. Un día más han quedado en el Miler, el local de Víctor, para salir a correr. Lucía deja la ropa en la taquilla mientras se incorporan al grupo Teresa, Adrián e Kathy, que estaban haciendo estiramientos.

Obviamente el Miler es algo más que una tienda de material deportivo, al igual que su dueño es algo más que un joven emprendedor.

El suyo es un club social, el Miler Vintage Running Club. Un lugar de encuentro en la calle Peregrina. Además de taquillas, vestuario, sala de estiramientos o aparcamiento para bicis también hay un salón donde el resto del grupo aguarda en tertulia para salir a correr.

Víctor, de apellido Riobó, el imparable atleta marinense, ha creado una base de operaciones para compartir experiencias. Un punto de encuentro desde donde poder salir a realizar los entrenamientos diarios en grupo. Un negocio especial, singular, único en los tiempos actuales y diseñado para una auténtica tribu urbana que encuentra en Pontevedra un entorno ideal.

Al hablar de este deporte Víctor recurre a los valores de la constancia, el afán de lucha y superación y el compañerismo. Pero también alerta cuando el correr se convierte en una obsesión enfermiza hasta el punto de maltratar y perjudicar el cuerpo. Hay que tener "sentidiño".

Así que ya saben: salud, kilómetros y zapatillas.