La reciente ampliación del peso máximo autorizado para camiones hasta las 44 toneladas, en vigor desde el pasado 23 de octubre, ha encendido la mecha de las tensiones entre transportistas y cargadores. Y el primer gran choque ha estallado en Galicia, con la fábrica de celulosa de ENCE en Pontevedra en el centro del conflicto.
Según el sector, el aumento de capacidad de carga no supone un beneficio directo para los camioneros, sino un incremento del 18% en los costes de mantenimiento. Según explican, más peso significa más desgaste, más combustible y mayores gastos en reparaciones.
La polémica se desató cuando ENCE comunicó a sus transportistas colaboradores una reducción de hasta el 11% en las tarifas aplicadas al transporte de madera, argumentando que el nuevo límite de tonelaje permite llevar más carga por viaje.
Sin embargo, la reacción del sector fue inmediata. Esta medida supone, en la práctica, "que transporten dos o tres toneladas de mercancía gratis por cada camión para ENCE", denuncian desde la Federación Gallega de Transportes de Mercancías (FEGATRAMER).
Ante lo que consideran una decisión "abusiva e injustificada", la mayoría de los transportistas que trabajan para la compañía han decidido suspender temporalmente sus servicios, en señal de protesta, hasta que se revisen las condiciones económicas.
Las organizaciones de transportistas VIEIROS, CESINTRA y UITA (Asturias), EGAS (Pais Vasco) y la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) han mostrado su pleno respaldo a las movilizaciones gallegas y reclaman la apertura urgente de una mesa de negociación "que permita alcanzar un acuerdo justo y equilibrado para todas las partes".
Desde FEGATRAMER insisten en que la postura de ENCE "no sólo es abusiva, sino también trasnochada", recordando que el mercado actual sufre falta de camiones y profesionales.
La federación gallega ha querido también recordar que el sector respaldó la continuidad de la planta de Pontevedra cuando su futuro estaba en duda. Por ello, consideran que la actual decisión de la multinacional "es una falta de consideración hacia quienes contribuyen cada día a mantener su actividad".
El pulso entre ENCE y los transportistas acaba de empezar, pero el mensaje del sector es contundente: "sin condiciones justas, los camiones se paran".