"Quiero que Ponte Caldelas esté lo más protegida posible", así de contundente es Andrés Díaz, alcalde de Ponte Caldelas, al referirse a la instalación del segundo arco desinfectante que el gobierno local ha montado en los principales puntos de acceso al centro urbano de la villa.
Si el primero se había instalado el martes en la rotonda de Cuñas, este viernes los operarios procedían a montar otro arco en la rotonda de Pazos. Se trata de unas estructuras que pulverizan una solución desinfectante sobre los vehículos que acceden al núcleo dentro de la campaña que se promueve desde el Concello donde se quiere demostrar que "vivir y comprar en Ponte Caldelas es seguro!".
Estos arcos desinfectantes ocupan un solo carril de circulación y tienen cinco metros de altura para que puedan actuar sobre todo tipo de vehículos. Según el gobierno local, el arco se encuentra perfectamente señalizado y las personas que viajen en los vehículos deberán cerrar las ventanillas y reducir la velocidad hasta los 10 km/hora para que el sistema sea efectivo.
La Xunta de Galicia ha señalado que estos arcos carecen de autorización para ser instalados en una carretera de titularidad autonómica y desde la administración autonómica se responsabiliza al Concello de Ponte Caldelas de cualquier accidente que pueda producirse con motivo de la presencia de estas nuevas estructuras.