¿Qué tienen en común el romero, el hinojo, la hierba de San Juan y el helecho? Que, según la tradición gallega, forman parte de una de las recetas más antiguas para atraer la buena suerte, protegerse de las malas energías y comenzar el verano con buen pie.
Para profundizar en este legado popular, la asociación Vaipolorío organizó este martes una jornada especial dedicada a las hierbas y rituales de San Xoán, guiada por el divulgador Pablo Carro.
La actividad llevó a los participantes hasta el entorno del río Gafos, donde recorrieron senderos y zonas verdes en busca de las plantas que tradicionalmente forman parte del conocido "cacho", una costumbre que sigue viva en numerosos hogares gallegos cada noche del 23 de junio.
Durante la ruta, los asistentes pudieron conocer no solo las características botánicas de estas especies, sino también las leyendas, creencias y usos medicinales que las acompañan desde hace generaciones. Porque detrás de cada hoja y cada flor se esconde una historia que mezcla naturaleza, tradición y un toque de magia.
La costumbre indica que las hierbas deben recogerse antes de la puesta de sol de San Xoán. Después se introducen en un recipiente con agua, que permanecerá toda la noche al aire libre para recibir el rocío y, según la creencia popular, la energía especial de una de las noches más mágicas del año. A la mañana siguiente, el agua se utiliza para lavarse la cara o el cuerpo en un ritual al que se atribuyen propiedades purificadoras y protectoras.
Entre las plantas más habituales figuran la malva, el codeso, el romero, la hierbaluisa, el hinojo, el helecho macho y la conocida herba de San Xoán, considerada por muchos la gran protagonista de esta tradición.
Todas ellas comparten algunas características esenciales: poseen usos medicinales, desprenden aromas intensos y, según el imaginario popular gallego, ayudan a mantener alejadas a las meigas y los malos espíritus.
Más allá de la superstición, la jornada organizada por Vaipolorío sirvió para reivindicar el valor etnográfico de un patrimonio inmaterial que ha pasado de generación en generación.
Una tradición en la que la naturaleza se convierte en aliada y donde cada planta cuenta una pequeña parte de la historia cultural de Galicia.