Siguió abierta con báscula a batería y fió a la clientela, pero perdió 1.000 euros en mercancía

Pontevedra
01 de mayo 2025

"Conozco a la gente y vinieron al día siguiente a pagar", explica la dueña de Frutería Aleixa. Cuando revisó su mercancía al día siguiente, tuvo que tirar seis cajas y el seguro no se lo cubre

Aleixa Sanmartín, en la cámara de su frutería ya recuperada la normalidad
Aleixa Sanmartín, en la cámara de su frutería ya recuperada la normalidad / Mónica Patxot

El apagón masivo del pasado lunes, con alrededor de 13 horas sin luz en Pontevedra -el tiempo exacto varió en función de la zona- ha dejado todo tipo de vivencias y, para algunos, también un desastre económico. El Gobierno cifra las pérdidas en 800 millones y los empresarios las elevan a 1.600 millones. Detrás de esos datos millonarios hay muchas historias que, por contabilizarse con mucho menos ceros, no dejan de ser catastróficas.

Uno de esos casos lo vivió la responsable de Frutería Aleixa en la calle Javier Puig. En su caso, ha contabilizado que ha perdido mercancía valorada en alrededor de 1.000 euros.

Su propietaria, Aleixa Sanmartín, explica que justo el lunes había recibido mercancía nueva. "Tenía la nevera a reventar" cuando se fue el suministro. Las primeras horas su actividad se mantuvo, pues seguía abierta y su clientela no falló.

Pudo vender porque tenía una báscula a batería. Se le complicó la gestión a la hora de cobrar, pues solo podía hacerlo en efectivo, pero mucha de su clientela es fija y decidió fiarle la compra. "Conozco a la gente y vinieron al día siguiente a pagar".

El problema es que el apagón se prolongó tanto que sus cámaras no aguantaron. "Con el calor que hacía" y la falta de suministro, la mercancía empezó a perderse.

Al día siguiente, cuando llegó al negocio, ya con luz, hizo inventario y revisión de la mercancía y "tiré seis cajas". Calcula que unos 1.000 euros se fueron a la basura.

Tiene un seguro de responsabilidad civil y un perito se desplazó hasta su negocio, pero "en principo, dicen que no se hacen cargo de nada". Ella confía en que cambien de opinión y la respuesta final sea otra, "esperemos", pero, de momento, lo da por perdido.

Aleixa Sanmartín, na cámara da súa froitaría xa recuperada a normalidade
Aleixa Sanmartín, na cámara da súa froitaría xa recuperada a normalidadeMónica Patxot

Asegura esta frutera que, como a ella, le pasó a la mayoría de las fruterías de la ciudad: "Le tuvo que pasar porque a la cámara, le quitas el frío y al día siguiente ya no te vale para nada".

En previsón de que se repita un apagón, y para evitar más pérdidas, ya han buscado alternativas. Están estudiando comprar un generador, pero no solo se han agotado, sino que "tienen los precios triplicados". Había visto uno de 200 euros por el que ahora le cobran 600.