El narcotraficante gallego José Ramon Prado Bugallo, conocido como Sito Miñanco, ya se encuentra en la Audiencia de Pontevedra, en donde será juzgado por blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico.
La Fiscalía solicita para él seis años de prisión y que se le imponga el pago de una multa de 10 millones de euros, el dinero que presuntamente habría blanqueado, entre 1988 y 2007, mediante la adquisición a través de la inmobiliaria San Saturnino de bienes inmuebles en diferentes ayuntamientos de la provincia, entre ellos Pontevedra, Cambados o Sanxenxo.
Junto a él, en el banquillo de los acusados se sentarán otras cuatro personas, entre ellas su primera esposa, una de sus hijas y un empresario que, según el fiscal, habría actuado como testaferro del narcotraficante pontevedrés.
Miñanco llegó a la sede judicial pontevedresa a las diez de la mañana, entrando por la puerta principal escoltado por agentes de la Policía Nacional y en medio de fuertes medidas de seguridad. Minutos antes habían entrado en la Audiencia su hija y su primera esposa.
Fue trasladado desde la prisión de A Lama (Pontevedra), a donde llegó la pasada semana desde la cárcel de Alcalá Meco, penal en el que ingresó tras ser detenido en Algeciras, en el marco de la denominada Operación Mito, como presunto líder de una red internacional de distribución de cocaína.
A diferencia de su anterior estancia en la cárcel pontevedresa, a finales del pasado mes de febrero, el narcotraficante no ha estado aislado del resto de internos ni ha protagonizado una huelga de hambre. "Ha desayunado muy bien", ha explicado su abogado, Gonzalo Boye.
El letrado ha asegurado que Sito Miñanco se encuentra tranquilo. "A nadie le gusta venir a un juicio y menos que venga su hija también, pero evidentemente hay que asumir la situación y él lo tiene claro", ha señalado a las puertas de la sede judicial pontevedresa.
El letrado ha explicado que Miñanco declarará ante el tribunal ya que "no tiene por qué no hacerlo". Ha añadido que el fiscal "querrá comenzar" con la declaración de su cliente y, a partir de ahí, ha reconocido que "no tenemos una agenda clara" del juicio, por lo que se irán resolviendo las cuestiones "sobre la marcha".