El Juzgado Mixto número 3 de Vilagarcía ha dejado visto para sentencia este martes el juicio civil que enfrenta al histórico narcotraficante Laureano Oubiña con Atresmedia, Netflix y Bambú Producciones, a las que pide una indemnización de 1,5 millones de euros por haber vulnerado su derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen con la serie Fariña.
Esta demanda ha supuesto el regreso de Oubiña a los juzgados, en este caso, como demandante, con el argumento de que la serie, que sigue emitiéndose en Netflix, ofrece una "imagen falseada y ridiculizada" sobre él que no se corresponde con la realidad, sino que le presenta ante la sociedad "como un verdadero monstruo".
La serie está presente en 140 países a través de Netflix, pero donde más repercusión ha tenido ha sido en España y, en especial en Galicia, donde alcanzó una cuota de pantalla del 43% cuando se emitió en Atresmedia. Como consecuencia de su emisión, asegura que le ha causado un perjuicio "de carácter moral, social y económico".
La serie, sostiene, "lo ridiculiza a él y a su segunda esposa fallecida", Esther Lago, y "no refleja la realidad judicial y condenatoria", sino que es "una mera invención perniciosa y negativa de la imagen de Laureano y de su esposa".
Su emisión "sin lugar a dudas, ha aumentado el rechazo social hacia mi cliente por la mala imagen que se refleja de él, burlándose de su persona", y eso se reproduce también en la vida real teniendo que escuchar burlas relacionadas con la serie y con dificultades para abrir una cuenta bancarIa, sentarse a tomar un café o vender su libro en los mercadillos.
La demanda se ha encontrado de bruces con el rechazo de la Fiscalía, que ha pedido al juez que se desestime porque es "claro y evidente" que la serie no ha vulnerado los derechos de Oubiña.
El fiscal, además, ha tildado de "totalmente desproporcionada" la solicitud de una indemnización de 1,5 millones que hace Oubiña, que en este juicio está representado por el abogado pontevedrés Jorge Paladino.
El abogado de Bambú no se queda en la petición de desestimación, como el resto de letrados, sino que "supone un riesgo y un grave peligro para la libertad de expresión" y sostiene que, si prospera, "haría inviable la producción de todo tipo de series y películas o la publicación de libros" sobre hechos delictivos.
El abogado cree que si el juez de Vilagarcía acepta esta demanda, de aquí en adelante, "impediría el género del true crime o la publicación de biografías no autorizadas" si no cuentan con el beneplácito de cualquier tipo de delincuente. Sería acudir a la "censura" y un "abuso inadmisible" que impediría la libertad de creación.
La libertad de creación es el principal argumento de la Fiscalía y del resto de partes para pedir que se desestime, pues todos insisten, como dijo Ramón Campos, productor ejecutivo de Bambú, y uno de los guionistas de esta serie, en que "es una serie de ficción inspirada en hechos reales".
En el juicio solo declararon dos personas, Ramón Campos en nombre de Bambú y Atresmedia y Diego Ávalos, vicepresidente de contenidos de Netflix en España. Ambos insistieron en que, en cada capítulo de la serie, en los créditos, se dejó claro que está "inspirado en hechos reales" y que hay "eventos dramatizados por la ficción".
La serie, producida por Atresmedia Televisión en colaboración con Bambú Producciones, está basada en el libro homónimo de Nacho Carretero y narra la historia del narcotráfico en Galicia en los años 80 y 90, en base a algunos de sus principales capos, entre ellos, Laureano Oubiña, Sito Miñanco o Manuel Charlín.
Ramón Campos explicó que la serie se basa en "hechos históricos sucedidos en Galicia en los años 80 y 90" que él, natural de Noia, quiso llevar a la ficción convencido de que es algo que "hay que contar" para llegar a los más jóvenes y recordar a la llamada "generación pedida", miles de personas que fallecieron en Galicia, muchos de ellos amigos suyos, por el consumo de drogas.
"Cuando hice la serie, lo hice pensando en que no volviese a suceder", insistió Campos, que también reveló que Laureano Oubiña, a través de un representante, se le ofreció por correo electrónico para que hiciese una serie sobre su vida. Fariña se estrenó en 2018, ese ofrecimiento se realizó en 2019 y la presente demanda se presentó en 2020.
Uno de los reproches de Oubiña es que la serie usa su propio nombre, cuando en otros personajes opta por uno de ficción. "Se genera un daño aún mayor, cuando en la serie se utiliza su propio nombre y apellido, sin tan siquiera utilizar un nombre de ficción", insiste, pues, de esta forma, "la vergüenza no sólo se le ha generado a él personalmente sino también a sus 10 hijos", ocho de su primera esposa y dos de la segunda, la fallecida Esther Lago, que "llevan una vida independiente, trabajan, estudian y que, a su vez, algunos de ellos son padres con niños que acuden al colegio y que sufren las burlas de sus compañeros".
NO A LAS ESCENAS DE SEXO
La demanda reprocha, en especial, una serie de escenas con contenido sexual explicito como la que le muestra manteniendo relaciones con Esther Lago cuando irrumpieron en su casa para detenerle por la operación Nécora, una en la que le toca el "miembro viril" justo cuando llega su primera esposa y un ‘vis a vis’ en la cárcel en el que él no puede mantener relaciones por la presión.
El abogado de Bambú aseguró que se trata de escenas íntimas que se trataron "sin ningún tipo de morbo" y que los guionistas consideraron que eran importantes para retratar al personaje.
Le molesta también que se le relacione con el tráfico de cocaína cuando él nunca ha sido condenado por ese delito, , sino solo por contrabando de tabaco y tráfico de hachís, además de blanqueo, delito fiscal o atentado a la autoridad, pero Ramón Campos insistió en que "nosotros no decimos que el señor Laureano Oubiña trafica con cocaína, sino que fue engañado por Sito Miñanco".
El abogado de Netflix desmontó uno por uno todos estos reproches y recordó que el propio demandante se identifica a sí mismo como un narcotraficante en el documental "Yo fui un narco" o en una canción de rap, 'El puto Coke'.
El abogado de Bambú le recuerda su "carrera delictiva deplorable" y que la mala imagen que tiene en la sociedad es "únicamente imputable a los actos del autor". "Su honor no lo pone en peligro la serie sino sus propios actos", le afea el letrado que añade que el demandante ha "montado un circo" con su propia vida al margen de la serie paseándose por platós de televisión y difundiendo su vida en libros y en un videoblog.
INCIDENTE CON UN PERIODISTA
Oubiña asistió a la vista oral portando en todo momento un ejemplar de un libro de su autoría. A su llegada aseguró estar "perfectamente tranquilo" y, una vez terminado el juicio, señaló a los medios de comunicación: "Nosotros ya hemos hablado, ahora tiene que hablar la justicia".
Además de indicar que él "no es quien para opinar", protagonizó un enfrentamiento con un periodista de la Radio Arosa y Radio Pontevedra de la Cadena Ser, que se había situado justo al lado durante las declaraciones. Le acusó de haberle empujado y de "retenerlo" porque había chocado con él.