El gobierno local de Poio ha dado la orden para que los técnicos municipales investiguen el origen de la contaminación microbiológica detectada en los análisis que la Xunta llevó a cabo en las aguas de la playa de Raxó durante los últimos seis meses.
La principal hipótesis con la que trabajan en el Concello de Poio es que existen vertidos "puntuales" en el riachuelo de pluviales que desemboca en el arenal, algo fácilmente solucionable.
El alcalde, Luciano Sobral, entiende que puede existir algún fallo en la conexión de alguna vivienda o empresa que provoque que las aguas sucias acaben en el regato.
Luciano Sobral recordó lo sucedido el año pasado en un tramo situado en la curva de Rabo de Porco donde se detectó contaminación por fecales por este motivo, es decir, había varias viviendas que tenían sus tuberías conectadas al riachuelo.
Una vez que se detecte el problema el gobierno local de Poio pretende vigilar todo el recorrido del arroyo para evitar otro tipo de vertidos, esta vez intencionados.
La tercera medida puesta en marcha por el consistorio poiense ha sido la solicitud a Costas de la reparación del tubo emisario que desemboca en las proximidades de la playa.