La lluvia de los últimos días obligó a suspender las procesiones previstas para el jueves, el viernes y el sábado en Pontevedra. Tras aguarse las citas de esas tres jornadas, este domingo, finalmente, el tiempo dio una tregua para la recta final de la Semana Santa en la ciudad.
A las nueve de la noche, las imágenes de Nuestra Señora del Amor Hermoso y la imagen de Jesús Resucitado y las figuras de San Juan y María Magdalena se dieron cita en la Praza da Ferrería.
Era el colofón a una procesión que este año fue, si cabe, más esperada que nunca y que resultó multitudinaria, animada por el buen tiempo de última hora de la tarde y por las ganas de actos litúrgicos al aire libre tras tres días de suspensiones.
Una hora antes, todos salían de forma simultánea de la Iglesia de San José y de la basílica de Santa María y poco a poco fueron alcanzando el punto de encuentro.
La imagen de Nuestra Señora del Amor Hermoso, acompañada por su Cofradía y representaciones, partió de San José, pasando por la Plaza de la Constitución, Plaza de Galicia, Andrés Muruais, Peregrina hasta A Ferrería.
La imagen de Jesús Resucitado y las figuras de San Juan y María Magdalena, junto con la Cofradía del Mayor Dolor, se sumaron a la procesión desde Santa María y recorrieron la avenida de Santa María, Mestre Mateo, Plaza de España y Michelena para confluir también en A Ferrería.
Tras el aguardado encuentro de todas las imágenes, llegó el momento del sermón e interpretación de motetes, elementos que agregaron profundidad espiritual y cultural al evento.
Una vez concluido este acto central, se unificaron todas las imágenes y participantes en una sola procesión. El momento más aguardado, cuando la Virgen María y Jesús se encuentran tras el sermón, estuvo cargado de emoción y despertó aplausos entre los presentes.
A continuación, encararon el regreso a la parroquia de San José.