El teniente de alcalde y concejal de Educación, Tino Fernández, asegura estar "muy preocupado" ante la actitud de "desidia y pasotismo" que la Xunta mantiene con los ayuntamientos y la comunidad educativa a las puertas del inicio del curso escolar.
Por eso, el edil socialista insta a Núñez Feijóo a deponer "la deriva autoritaria e insolidaria en la que está inmerso desde la jornada electoral" y a iniciar "ya" el camino del diálogo para llegar a un acuerdo con el Concello "basado en la coordinación y la corresponsabilidad" para la limpieza de los centros educativos.
"Aún estamos a tiempo de hacer las cosas sin imposiciones. Los ayuntamientos no vamos a ser los 'paganinis' de unos protocolos draconianos, asumiendo competencias que no son nuestras", señala Fernández.
Ante las declaraciones en las que la conselleira de Educación, Carmen Pomar, "echa balones fuera y pide responsabilidad a los ayuntamientos", el edil del PSOE afirma que "aquí no falta ninguna responsabilidad, lo que falta es dinero", constatando que la limpieza de los colegios supondrá para el Gobierno local "un sobrecoste de casi un millón de euros, si no se incluyen los gimnasios, y por encima de los dos millones de euros al incluir los gimnasios".
En su opinión, "es de justicia que la Xunta 'afloje' el bolsillo, ya que las comunidades autónomas van a recibir unos 2.000 millones de euros del Estado". "Si Feijóo quiere, podemos llegar a un acuerdo basado en la corresponsabilidad, pero no aceptaremos imposiciones", apunta.
En este sentido, Tino Fernández lamenta que no hubiera "ni una sola conversación sobre un asunto tan importante" y le recuerda al 'popular' que "ganar unas elecciones autonómicas no da impunidad y patente de corso para tratar a la comunidad educativa de manera despótico".
Por último, el teniente de alcalde denuncia la "situación desesperada de madres y padres, a los que están prácticamente acorralando en la incertidumbre y que van a iniciar el curso sin comedores escolares (unos 1.100 alumnos se verían afectados en Pontevedra) y sin Plan Madruga (unos 400)".
"Resulta incomprensible que, en la situación que estamos viviendo, se quieran lavar las manos, carguen a los profesores con una responsabilidad añadida y sometan a los directores a una tremenda presión sin asumir sus competencias. Que no tengan esa cara de hormigón armado y 'apoquinen' lo que les corresponde", sostiene Fernández.