Todos los ojos son pocos para luchar contra el fuego: así funciona la célula de seguimiento de la operación Centinela Gallego en la base de la Brilat

Pontevedra
01 de septiembre 2019

Mientras 27 patrullas de militares recorren los montes gallegos en labores de vigilancia para la prevención de incendios, una célula de seguimiento liderada por el general de la Brilat realiza un control en tiempo real de su trabajo, les asiste y coordina la operación

Célula de seguimiento de la operación Centinela Gallego en la base General Morillo de la Brilat
Célula de seguimiento de la operación Centinela Gallego en la base General Morillo de la Brilat / Mónica Patxot

El Cuartel General de la Base General Morillo de la Brilat en Figueirido ha añadido desde el 15 de agosto una nueva tarea a su funcionamiento diario. Es el día en que comenzó la operación Centinela Gallego de vigilancia y prevención de incendios forestales y el día en que se activó la célula de seguimiento de la misma. La dirección militar del operativo corresponde al general jefe de la Brilat, Antonio Romero Losada, y, para poder ejecutarla, se ha establecido una célula de seguimiento que cada mañana le da cumplida noticia de lo ocurrido en las 24 horas anteriores. La componen cinco militares que, por turnos que se solapan, cubren las 24 horas de servicio. 

Son los ojos que todo lo ven y lo saben, pero nadie les ve a ellos. Se quedan entre bambalinas. Se encargan de la parte aparentemente más tediosa del trabajo y ponen en marcha todos los engranajes para que en el monte todo salga según lo previsto. Su propio nombre ya indica cuál es su cometido: realizan un "control en tiempo real de cada patrulla"

Una gran preside la sala en la que se reúnen y muestra en tiempo real la situación de las 27 patrullas de militares de la Brigada Galicia VII y del Tercio Norte de Infantería de Marina desplegadas en este momento de la operación -podrán aumentarse en caso de que un aumento del riesgo así lo justifique-. Los responsables de esta célula de seguimiento van rotando semanal o quincenalmente, hasta desplegar a un total de 55 en toda la operación, y esta semana asume la Jefatura el comandante Cordovilla, ya curtido en estas lides en años anteriores. Mientras las localizaciones sobre el terreno parpadean, explica qué hacen desde la base para que todo funcione sobre el terreno. 

Además de estar siempre al tanto de dónde está cada patrulla, un control que permiten los avances en logística y los sistemas de seguimiento por satélite, le prestan asistencia a todo lo que necesiten. Esta tarea especifica la asume esta semana el brigada Álvaro, capitán de batalla. Su función principal es "la coordinación de todas las células" y responder a las "necesidades que tenga las patrullas" y, dado el caso, "dar autorización o modificar despliegues".

Por poner un ejemplo: si uno de los vehículos militares sufre un pinchazo o si necesita una reparación porque un cinturón de seguridad falla, él se encargará de resolver la incidencia, da igual la hora del día o de la noche. En estas tareas cuenta con la ayuda del cabo primero Núñez, auxiliar del capitán de batalla, que le "auxilia en lo que necesite" y le asiste en la ardua tarea de "llevar las estadísticas y el control" de toda la operación. 

Las estadísticas suelen parecer un ente que aparece encima de las mesas o en lo sistemas informáticos por arte de magia, pero en esta operación es por arte del brigada Álvaro, que recoge los datos generados durante 24 horas y las notifica por los cauces estipulados en el convenio que reeditan cada año desde 2007 el Ministerio de Defensa y la Consellería de Medio Rural de la Xunta. 

Recopilan los datos todo el día. Si hay incidencias, se informa a las cadenas militar y civil. Ya al día siguiente, se analizan y su estudio permite ir modificando la operación para mejorar sus resultados. Se mueven patrullas "si hay necesidad" y se va adaptando el despliegue. "Vamos moviendo las unidades como si fuera un ejercicio militar", explica gráficamente el comandante Cordovilla. Y estos días, de hecho, han tomado una decisión importante en este sentido, pues, analizadas las horas a las que se han registrado las incidencias, "vamos a estar más activos en el arco nocturno".

Todas las tareas de la célula de seguimiento se encaminan a facilitar el trabajo sobre el terreno y mejorar los resultados de la operación y, para hacerlo, con cierta frecuencia también ellos pisan terreno, una de las tres áreas en las que se divide la operación: Azor (provincias de Pontevedra y parte de Ourense), Águila (A Coruña) y Halcón (Ourense). Las 27 patrullas actualmente desplegadas recorren ocho distritos forestales de las tres provincias.  En esas incursiones, resulta clave la figura del cabo Nogueira, conductor del vehículo de apoyo de la célula de seguimiento que, ante una causa sobrevenida o para llevar al mando, se desplaza a terreno.

Esta operación que este año se desplegará hasta el 30 de septiembre tiene una misión preventiva que resulta año tras año más efectiva en tanto que supone tener en todas las zonas consideradas de riesgo un sistema de detección y alerta temprana que permita la actuación de los equipos de respuesta de la forma más rápida y eficaz posible.

Con la presencia de estas patrullas en los montes gallegos, se produce cada año un descenso del número de incendios forestales en toda la zona, hasta tal punto que el general Romero ya ha acuñado la máxima de "donde está la Brilat, no hay incendios".

En la célula de seguimiento explican que la misión "es muy exigente" y toda ella se encamina a que esa máxima siga siendo una realidad. A la vista de las estadísticas que recopila cada día la célula de seguimiento, de momento, este año se está cumpliendo. A 29 de agosto habían detectado 13 conatos, tres incendios y cuatro quemas de rastrojos, un total de 20 incidencias en las que se quemaron 21 hectáreas frente a las 140 de un año antes. A mayores, están "al servicio del ciudadano", de modo que atienden a cualquier emergencia sobrevenida. Este año, por ejemplo, ya ha ayudado en dos accidentes de tráfico.

Su tarea es preventiva, pero, en caso de detectar un riesgo inminente, también actúan. Así, si ven un pequeño conato que ya detectan que pueden atajar, lo hacen directamente. Si es mayor, alertan a las autoridades. Su primera alerta no es a la célula de seguimiento, sino que las patrullas están en la red de transmisiones de la Xunta de Galicia y lo primero que hacen as avisar a los medios de extinción. 

A continuación, avisan a la célula de seguimiento, independientemente de la hora del día o de la noche. Esta semana, por ejemplo, lo hicieron de madrugada por un conato en la zona Águila. Y ahí se establece una coordinación entre la dirección militar y la civil de la operación. El oficial de enlace es, en estos días, el sargento primero Ces, que asume una coordinación que es constante, con reuniones periódicas y contacto permanente.

Son muchas las cuestiones que hay que coordinar entre las dos administraciones implicadas, pero también con el comité policial de incendios, en el que también están la Guardia Civil y la Unidad de Policía Nacional Adscrita a la Xunta de Galicia, la Policía Autonómica.

Una línea de trabajo que exige mucha colaboración es el uso del avión no tripulado dentro del operativo. En este caso, cuentan con un modelo Raven y, para su uso, necesitan un informe de viabilidad favorable del Ejército del Aire y una autorización de la torre de control de Santiago de Compostela, responsable de la navegación aérea en Galicia -el control de la navegación es nacional y en la comunidad se coordina desde la Santiago-, pero también es preciso coordinarlo con la Xunta, pues es incompatible con el uso de medios aéreos de extinción. También es necesario tener en cuenta las condiciones meteorológicas, pues, por ejemplo, con niebla no puede volar. 

La coordinación y la información son claves en esta misión. Así, además de tener muy en cuenta las estadísticas generadas por el trabajo de cada patrulla, en la célula de seguimiento también tienen en cuenta datos como las previsiones meteorológicas o informes como el IRDI (Índice de riesgo diario de incendio forestal). Todo se tiene en cuenta para ir adaptando el operativo y mejorar su efectividad. Terminada la operación, se hará balance para determinar si sigue siendo efectiva y también la acogida que está teniendo.

De momento, aseguran que "la acogida es total" por parte de la población y las autoridades civiles y policiales. Además de sentirse eficaces, se sienten queridos por aquella población con la que trabajan, cariño que, en lugares como A Cañiza, han visto de forma palpable en acciones como el esfuerzo realizado para mejorar la base de la patrulla desplegada en esa zona.