Cristian Sequeira es un joven de Marín que se desplaza en silla de ruedas debido a su movilidad reducida. Este viernes, a las 16.00 horas tenía previsto subir a un autobús en la estación de Pontevedra para trasladarse hasta Oviedo. Su intención era viajar con la empresa de transporte Alsa.
La firma de autobuses publicita en su web que dispone de un servicio de accesibilidad para personas con discapacidad a través de los servicios Supra y Premium. La única condición que establece es que hay que alertar a la empresa con 48 horas de antelación. Cristian, acompañado por su madre Cristina Souto, compró su billete Supra y avisó a la empresa cuatro días antes del viaje pero, cuando llegaron este viernes a la estación, se encontraron con que el conductor se negaba a trasladarlo porque el autobús carecía de rampa y no estaba adaptado para personas con movilidad reducida.
Cristina Souto señala que llevaba ya dos semanas intentando, de manera infructuosa, que le ofrecieran una solución por parte de esta empresa para que su hijo pudiera realizar el viaje. Ha presentado reclamaciones en la oficina de Alsa en Pontevedra y en la Oficina de Consumo, a través del Concello de Marín, sin recibir respuesta por el momento. Viendo que la empresa le daba largas, en los últimos días trasladó su frustración a la Asociación de Persoas con discapacidade (Amizade) de Pontevedra, que preside Paulo Fontán. Desde este colectivo decidieron adoptar una medida de presión.
De esta forma, varios integrantes de la asociación y familiares de Cristian se situaron detrás del autobús, una vez que habían subido los pasajeros, impidiendo que pudiera maniobrar y poner rumbo a Oviedo. Así se mantuvieron durante más de media hora ante la sorpresa de alguno de los viajeros. Ante esta situación, desde la estación de autobuses contactaron con la Policía Nacional para alertar del incidente.
Una patrulla se trasladó hasta la explanada y los dos agentes atendieron a las explicaciones tanto del conductor como de los protagonistas de la protesta, que decidieron abandonar la concentración aplaudiendo irónicamente la marcha del vehículo de transporte.
La asociación y la familia de Cristian han comunicado esta problemática a la Valedora do Pobo. Desde Amizade indican que con esta protesta quieren visibilizar que todavía queda mucho camino para conseguir la igualdad y, con estas acciones, se muestra que no se respetan los derechos de las personas con discapacidad.
Amizade pide disculpas por las molestias ocasionadas a los pasajeros y al personal pero Paulo Fontán insiste en que es necesario denunciar que la empresa utiliza una publicidad engañosa y llamar la atención sobre estos hechos para que las autoridades obliguen al cumplimiento de la normativa.
En este sentido existe un real decreto de 2007 del Ministerio de Fomento en que se establece para el transporte público que los trayecto que transcurren más allá de una comunidad autónoma tienen que estar adaptados para personas con problemas de movilidad de forma que se permita viajar a un usuario en su propia silla de ruedas. Algo que a Cristian no le han permitido hacer este viernes.