El alcalde de Vilaboa, César Poza, firmó este martes a acta de recepción de las obras de remodelación del entorno del Forno do Cal, un espacio que renace convertido en un nuevo punto de encuentro para vecinos y visitantes.
La actuación incluye un amplio aparcamiento al lado de la carretera N-554 y unas vistosas letras con el nombre de Vilaboa, visibles incluso desde el otro lado de la ría y que, iluminadas de noche, dan la bienvenida a quien llega al municipio.
Estas letras gigantes, en color ocre y fabricadas con materiales resistentes al paso del tiempo, refuerzan la identidad local y convierten el lugar en un escenario perfecto para hacer una foto de recuerdo o compartir en redes sociales.
El proyecto se completó con el adoquinado del vial de acceso -que cuenta con un sistema de recogida de aguas pluviales-, la creación de una pequeña plaza que conecta el sendero con la playa y con el horno, la instalación de una barandilla de protección y de un escenario accesible para celebrar actividades culturales o vecinales.
Además de mejorar la estética de la zona, la actuación resuelve la falta de aparcamento e incrementa la seguridad viaria.
El nuevo espacio cuenta también con iluminación, que destaca tanto los paneles informativos como la senda adoquinada, la plaza y el propio nombre de Vilaboa, creando una atmósfera acogedora y sostenible.
La puesta en valor del Forno do Cal había comenzado en 2022 con la recuperación de este singular elemento del patrimonio industrial de Vilaboa.
Desde entonces, el lugar se convirtió en un escenario habitual de encuentros, actividades y visitas escolares, siendo un ejemplo vivo de conservación y divulgación del pasado local.

Este proyecto fue posible gracias a la colaboración entre el Concello, la empresa Pesca Puerta, propietaria de la parcela, y la Comunidad de Montes de San Adrián, que cedió los terrenos.
Lo que antes estaba oculto por la maleza "é hoxe unha auténtica xoia patrimonial da que toda Vilaboa pode sentirse orgullosa", destacó el alcalde César Poza. "As letras, a iluminación e o coidado de todo o entorno fan que o Forno do Cal brile con luz propia, visible mesmo desde o outro lado da ría", añadió.
El regidor aprovechó para hacer un llamamiento al vecindario ya que cuidar este espacio es una responsabilidad compartida. "Preservalo é garantir que Vilaboa siga brillando durante moitos anos".