Andy versus Lucas

26 de noviembre 2025
Actualizada: 7:52

Lo cierto es que los dúos musicales suelen acabar así. En divorcio, como casi tantos dúos en casi todos los ámbitos. Simon & Garfunkel, Ike & Tina Turner, Enrique y Ana, Ella baila sola, Sonia y Seelena, los Javis…

Dijo Andy, o Lucas, no lo tengo claro, que antes de volver con Lucas, o Andy, no los distingo, abre un restaurante. Ya son ganas de insultar a los restaurantes. O sea, a los cocineros, esos que ahoran les dicen chefs. Qué te han hecho, Andy (o Lucas). Es que podías haber dicho: antes de volver con el otro (y así me ahorrabas lío) me tiro por un barranco. Pero no: para ti no hay peor desgracia que abrir un restaurante.

Confieso que me han entrado ganas de acudir a Spotify y escuchar, conscientemente, una canción de Andy y Lucas. La heroicidad es hacerlo aposta, claro. No tengo ni idea, pero es que me lo imagino y la imaginación puede ser algo terrible. Si les cuento cómo me imagino que es una canción de Andy y Lucas, se espantarían. Por suerte, recuperé la presión sanguínea y dejé tranquila mi cuenta gratuita de Spotify. Me regalaron una cuenta premium durante un año pero no le vi tanta diferencia: si total la vida entera es un anuncio gigantesco, un anuncio tras otro, por la espalda, en una esquina…

Lo cierto es que los dúos musicales suelen acabar así. En divorcio, como casi tantos dúos en casi todos los ámbitos. Simon & Garfunkel, Ike & Tina Turner, Enrique y Ana, Ella baila sola, Sonia y Seelena, los Javis… aunque existen excepciones como la del Dúo Dinámico dejando su huella en la historia.

No debe ser fácil trabajar en codependencia, componer juntos, salir de gira juntos, volver de la gira juntos. Siempre observando a quien le piden más autógrafos, a quien le lanzan más piropos, a quien se dirigen más los gritos reclamando descendencia… no es fácil la vida de un artista, musical o del tipo que sea, y menos si su ego tiene que convivir con otro ego. Lo saben bien todos los que han montado un negocio con un socio: si el negocio va mal, la desgracia los une o los revienta. Y si el negocio va bien, otro tanto de lo mismo. Cuando la cosa va que ni fú ni fá, pues la relación suele ir que ni fú ni fá, pero en ocasiones ni eso. Y también rompen relaciones.

Conforme voy avanzando en este texto, me compadezco más de Andy y Lucas. Al final, voy a acabar escuchando qué es lo que le han cantado al mundo. Aunque seguramente no. Las premoniciones son las premoniciones.

Eso sí, mi solidaridad con los chefs, antes cocineros. No hay derecho a que tenga Andy ese concepto de ellos. O Lucas.