¿Qué hay detrás de un par de rayitas de color azul en un mensaje de whatsapp?, ¿qué pasa al otro lado cuando alguien te deja en “visto”? Estamos hablando de una de las más exigentes pruebas para nuestra autoestima. Es imprescindible tener control sobre todas las ideas que quieren aterrizar en nuestra cabeza para explicar por qué alguien ha dejado un mensaje nuestro en “visto”. Cierto que todo depende de la índole de nuestra comunicación: no es lo mismo que te dijen en “visto” si pusiste: “A las seis quedó en ir el fontanero, mira que haya alguien en casa”, que si escribiste: “Cariño, los gayumbos que dejé sobre la repisa los encontré detrás del sofá. Pero no son míos”.
Ya nos cuesta leer entre líneas en las diversas interacciones que tenemos por un medio escrito, como para que tener que leer entre líneas unas tristes rayitas azules.
Un sistema casi infalible para responder a mensajes que exigen una contestación inmediata pero que resultan incómodos consiste en poner algo raro; por ejemplo, una lista de compra para el super, y después de un rato enviar un texto de disculpa porque aquello no iba ahí. Técnicamente has contestado, pero sin contestar. Y al menos ganas tiempo a la par que das a entender que tienes el día despistado, por lo que la demora tiene cierta justificación. No lo he probado aún porque mis interaccciones por whatsapp son pocas, discretas y aburridas. Gracias a Dios.
Quienes peor lo pasan en el territorio de las rayitas azules (sin respuesta) son aquellos que tienen más imaginación. Porque la imaginación es como un caballo desbocado: se te va a lugares disparatados por mucho que le tires de las riendas. Y el error más grave que puedes cometer es entrar al trapo. Escribir “¡no me dejes en “visto”!” seguido de un improperio, leve o grave, según el interlocutor y el calibre de tu desesperación, que suele ser muy grueso. Y, como sigue sin haber contestación y la no hay quién te pare, empiezas a llenar la pantalla de amenazas delirantes.
Contra las rayitas azules (sin respuesta) lo mejor es la templanza. El pulso firme. La tila. Un capítulo de los Simpson. La cara A de cualquier disco de Pink Floyd. Apartar la vista de la pantalla del móvil y de las dos rayitas.
Siempre puede pasar que al día siguiente recibas un mensaje de disculpa y la explicación de que al otro lado no pasaba nada, simplemente se habían quedado sin batería.