El bueno de Luis de la Fuente

21 de julio 2026

Gustavo Olmedo opina que Luis de la Fuente y la selección española proyectan un modelo de valores humanos, tras su éxito en el Mundial, que unifica a la sociedad frente a la polarización política

Escuché y vi estos días algunas intervenciones de Luis de la Fuente. No quiero entrar en cuestiones técnicas ni futbolísticas, sino en la vertiente humana de una persona de Haro, pueblo de apenas 12.000 habitantes situado en La Rioja. El seleccionador nacional de fútbol refleja a la perfección lo que es una sociedad plural y diversa como la española.

Sin duda alguna, Luis de la Fuente, de forma inteligente, ha sabido siempre reflejar en sus intervenciones —desde la vertiente deportiva, pero también más personal— esa virtud tan noble que se le echa en falta a otros dirigentes deportivos y políticos. Esa virtud hace que una selección, La Roja, sea una piña, en definitiva una gran familia, y que contagia con sus mejores valores al resto del país.

España es un país tan rico y diverso como polarizado por culpa de la insensatez e irresponsabilidad de los políticos, que deberían copiar el modelo del seleccionador nacional, cuya actitud ante la vida es la de hacer grande a un país. De ella también tuvo un gran antecesor como Vicente del Bosque, personas que hacen que los españoles, con todas nuestras diferencias culturales, históricas y lingüísticas, nos sintamos orgullosos de España, que es la cuarta economía de la eurozona.

No es que uno sea futbolero, pero sí español, y da gusto ver cómo nos unimos sin distinciones de ningún tipo ante acontecimientos importantes que nos definen como nación. Lo comprobé este verano tanto en la ciudad de Cádiz como en Pontevedra: el sentimiento era el mismo y compartido en territorios distintos, pero con la misma ilusión de que la Roja ganara el Mundial. Así lo hizo, de la forma más deportiva, técnica y noble, siendo una piña, lo que realmente debería definir a los españoles. La segunda estrella que lucirán a partir de ahora los jugadores definirá el sacrificio, la ilusión y la unión de un país.

Los jugadores han sabido interpretar de forma deportiva y técnica, sin individualidades ni protagonismo, como una piña, y así se reflejó en el MetLife Stadium de Nueva York / Nueva Jersey. Habrá tiempo para analizar este Mundial a través de distintos medios y en sus distintas vertientes, pero sí queda claro, y fuera de toda duda, que la vertiente humana que Luis de la Fuente ha sabido transmitir ha tenido el mejor de los resultados: mantener unida a toda una nación.

Las peculiaridades culturales se vieron reflejadas en algunos jugadores que, de la forma más sana, quisieron llevar durante la entrega del trofeo —con Donald Trump, presidente de los EE. UU., presente en el acto como país anfitrión— la bandera gallega, que emocionó a más de uno. Eso para nada es incompatible con el gran despliegue de la bandera española en la clausura, cuyos actos pusieron el broche de oro a lo que realmente somos España y los españoles, con todas sus peculiaridades históricas.

Estos días se recibirá a la selección española bajo una misma bandera con todo tipo de actos, como se merece. Es algo que no han sabido reflejar los máximos representantes políticos de nuestro país en el desempeño diario de sus funciones. Porque España no es necesariamente sus políticos; España es su selección y su seleccionador, Luis de la Fuente, que han sabido interpretar en el césped el ADN que identifica a una nación. Un equipo que es fiel reflejo de lo que es un gran país, y así se recoge en la prensa internacional. Luis de la Fuente y la selección: ese es el modelo a seguir.

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