El Diccionario de Autoridades de 1732 indica que "embaucar" es engañar con artificio y apariéncia, halucinar, y termina su definición con dos versos: Esta que los cerebros embaúca, / Y con mentiras a la gente espanta. ¿Qué se embolica y a quién? A los jóvenes. Se les embolica su salario y su futurísima pensión de subsistencia. Con las buenas, educadas e instruídas maneras que se gasta el Estado ha establecido dentro de la sociedad dos grupos sociales ubicados a los extremos del período activo de trabajo y que vamos a definir así: ganadores y perdedores. Ganadores los pensionistas, y perdedores las generaciones jóvenes.
¿Por qué está el Estado chuleando a los jóvenes? Porque les está trasladando, a ellos y a todos los trabajadores en activo, un coste desproporcionado y excepcional con el objetivo de pagar las pensiones actuales -millones de votos contantes y sonantes- favoreciendo de forma acusada a unos y deteriorando los sueldos netos a otros, sueldos que a lo largo del tiempo van a tener que soportar los costes para sostenerlas. Deteriora absolutamente a favor de los jubilados de hoy toda la equidad entre generaciones que el Pacto de Toledo intentó salvaguardar desde su inicio. La última reforma hizo saltar los resortes a favor de los pensionistas actuales en detrimento directo tanto de los trabajadores como, en especial, los que inician su período laboral y les quedan 30 ó 40 años de impuestos, cotizaciones e inflación. Todas las reformas anteriores tenían plena conciencia de que el sistema público de pensiones necesitaba atajar la presión del envejecimiento: en 2021 se decidió una pensión muy elevada en comparación con Europa y con los importes salariales cotizados, y se pasó a declarar urbi et orbi que se garantizará su poder adquisitivo en toda circunstancia. Cuestión que pasada por el tamiz de la realidad dice que el Estado, cualquier Estado, pagará este compromiso si hay impuestos cobrados suficientes y/o posibilidad de incrementar Deuda. Y si no los hay, no lo pagará. Este compromiso del Estado lo traslada Eurostat a las estadísticas y se denomina Deuda implícita.
Deuda implícita que es otra estadística más en la que España es líder: no hay país europeo que nos alcance. Ningún país entrega hoy y promete mañana tanto a sus pensionistas y además tanto en relación con lo verdaderamente aportado. Lo que debe España a sus jubilados presentes y futuros alcanza el 500% del PIB, más de 5 veces la deuda oficial. En la misma estadística Eurostat coloca los números de cada país en una columna con dos colores: el color azul señala el ahorro privado para pensiones. Más de la mitad de la deuda implícita total de Irlanda o los Países Bajos es ahorro privado, lo mismo que Suecia, Dinamarca y Suiza que tienen una gran parte del compromiso total en dicho ahorro. Otros países muestran unos porcentajes entre el 10 ó el 20%, y finalmente estamos los españoles que vamos a calzón quitado con las pensiones públicas: en ahorro privado tenemos una línea azul ancha como una loncha de mortadela.
Las pensiones de hoy exceden la creación de riqueza en España. Lo dice el profesor García Díaz que ha estado en los Pactos de Toledo en su inicio. Afirma que los pensionistas de hoy se apropian de una riqueza no generada, que las pensiones suponen una reducción directa de la renta disponible de los jóvenes: con salarios reales menos favorables, impuestos crecientes y pensiones "blindadas", su margen de vida se estrechará cada vez más mientras España mantenga altas cotizaciones como impuestos directos al trabajo e impuestos y cargas que desembocan en bajos salarios. El problema de raíz es la imperiosa necesidad de incrementar la productividad para, entre otras muchas cosas, terminar con estos salarios bajos que pagan estas pensiones altas: mientras no aumente la riqueza por ocupado la ecuación de privilegio entre jubilados y nuevas generaciones seguirá cayendo sobre el modo de vida de los jóvenes que, paganos de los intereses de la Deuda así como del incremento de impuestos y cargas, de sus mengüados salarios pagarán además las excedidas pensiones de sus mayores.
¡Feliz año!