En ocasiones, en películas o series del estilo que los yanquis nos han enseñado a denominar "thrillers" aparece uno de los malos diciendo algo así: "nosotros somos profesionales". La pregunta es inmeadiata: ¿cómo se hace uno profesional en el mundo del hampa?", ¿hay que tener la ESO o llega con estudios primarios?, ¿se pasa una prueba? En caso afirmativo: ¿tiene una parte escrita? ¿Es una prueba presencial o se puede entregar un trabajo (un trabajo delictivo, claro)?
Los maleantes se organizan en bandas, que ahora se llaman "gangs" porque el voraz afán expansivo de la cultura anglosajona no respeta ni a los delincuentes. Solían tener también su propios códigos y su propia jerigonza, su forma de hablar peculiar. Ahora no sé, hace mucho que lo único que sé del hampa lo aprendo en las noticias sobre política.
Siempre pasa algo en la vida de una persona cuando se profesionaliza. Si es un deportista, comienza a ganar dinero. Al tiempo, sabe que serán mayores las exigencias físicas y psíquicas que tendrá que afrontar. Pero le compensa. Exactamente igual, supongo, pasa cuando uno comienza sus pinitos en el mundo del crimen y pasa de los pequeños hurtos alimenticios a los golpes profesionales. ¿Se dice uno: "ahora voy a hacerme profesional de esto. Me doy de alta como autónomo"? O sea, si uno descubre en su ser intrínsicamente suyo las disposiciones y voliciones que le pueden conducir a una carrera en el hampa, ¿cuáles son los pasos concretos que tiene que dar? No tiene este texto una intención pedagógica, sino filosófica. No estamos señalando un horizonte sino intuyendo un escenario.
Por lo que recuerdo de mi formación cinéfila y seriófila, los verdaderos profesionales del crimen nunca se refieren a sí mismos de tal forma. Suelen ser tipos cuya primera misión en la vida es parecer tipos duros y tú no pareces un tipo duro si andas repitiendo que eres un profesional cada dos por tres. Te vuelves parco en palabras, pródigo en monosílabos, despiadado en tus actos. Y es en la mirada de tus interlocutores donde lees que ellos te consideran un auténtico profesional.
En cambio si eres el típico "matao" que quieres impresionar a la concurrencia, tus ademanes nerviosos se ven acompañados de una locuacidad contrapoducente que acaba dirigiendo la atención de quienes te rodean a tu falta de profesionalidad, sobradamente verificada después en la práctica.
"Profesional, muy profesional" es lo que decía Pazos / Manuel Manquiña en Airbag y su tono entre la admiración y la sorpresa denotaba el reconocimiento de algo hecho por fin en serio en medio de tanta chapuza. Y es que la profesionalidad no se anuncia, se reconoce. Especialmente dentro del hampa.