Una sociedad polarizada

14 de agosto 2025

Gustavo Olmedo escribe: "Si Óscar Puente y Miguel Tellado hacen una política frentista en el Congreso será con el beneplácito del presidente Sánchez y del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo"

El "tú más" y la corrupción que ello conlleva, en donde los ciudadanos perciben de forma directa que sus problemas reales no se solucionan, han llevado a la manida existencia de las dos Españas, gracias al PP y al PSOE, consiguiendo un auge de la ultraderecha en nuestro país, como los casos de Chega en Portugal o Alternativa para Alemania.

Según un sondeo de Key Data y centrándonos en VOX, esta formación pasaría de 33 a 46 escaños. Si la CDU y el SPD, con una tradición alemana de pactos y de gobiernos de coalición, no son capaces de frenar a la AfD, pues España, donde los dos partidos mayoritarios no se pueden ni ver y no hay tradición como la que existe entre los germánicos, será imposible parar el ascenso de VOX. Feijóo hará su papel, Sánchez el suyo y Abascal también hará el suyo.

Ya no se trata de una cuestión ideológica; simplemente es que la realidad socioeconómica del país y el populismo terminan imponiéndose, como así vemos en algún alcalde que no está a la altura del cargo que ostenta. Si Óscar Puente y Miguel Tellado hacen una política frentista en el Congreso será con el beneplácito del presidente Sánchez y del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. El primero por aferrarse al poder con la mochila llena de corrupción; el segundo por lo mismo y con prisas, por tocar el poder que Sánchez ya disfruta.

Hablar de democristianos y socialdemócratas es hablar de algo que ya no existe, mientras que las bases ideológicas tanto del PP como del PSOE asisten a un espectáculo diario en el hemiciclo, donde los problemas de la ciudadanía no cuentan a pesar de que se aprobaron distintas leyes de corte social, pero también de carácter ideológico y con un fin, en algún caso, de tipo electoral.

Mientras no exista una política medioambiental y de prevención, en la que el monte no ardiera por culpa de una España vaciada que ellos, unos y otros, dicen defender, esa España vaciada que vota a VOX ahí está el problema; y esto no es culpa de los votantes de esa España —que somos todos—, el problema es el PP y el PSOE, partidos que polarizan el país y que no tienen cultura de pactos, como así ocurre en el caso contrario en Alemania, citado anteriormente.

Es cierto que en nuestro país no hay tradición de pactos de legislatura o de investidura entre las dos grandes formaciones, pero mientras esto no se produzca, España será una democracia de bajo nivel y con una división sociológica histórica que no damos por superada. Habrá, como es lógico, en el futuro una alternancia en el gobierno, pero los problemas simplemente cambiarán de manos; estos seguirán siendo estructurales, como, entre otros, el empleo precario, la inmigración y una carestía de la vivienda fuera del alcance de la gente joven.

La Grobe Koalition la dejamos para los vikingos, en el mejor término de la palabra.