Sí, me considero progresista y, como muchos españoles pienso que este gobierno de coalición ha realizado un buen trabajo (los datos están ahí), pero la pasada semana una pócima venenosa causó mucho dolor e indignación entre los votantes de izquierdas. Las inciales (Koldo, Ábalos, Santos) concuerdan con la de un refresco demasiado dulce que con la campaña "beba Kas y nada más" triunfó en los años 80.
No encuentro palabras, ni justificación a que esos personajes no hayan sido detectados a su debido tiempo. Todos tenemos muchas preguntas y dudas:
¿Por qué no se dieron explicaciones sobre el caso Ábalos?. ¿Cómo no fue expulsado hasta este lunes del partido?
¿Hay financiación irregular del partido y por eso Santos Cerdán hasta que todos escuchamos los infames audios era intocable? Parece difícil de creer que sólo supieran del demoledor informe Cerdán los miembros del partido popular. Cualquiera que se haya movido en los ámbitos del poder sabe que aunque no en detalle, no se filtra el todo pero sí se pone sobreaviso a los máximos dirigentes.
Sabemos los que trabajamos en la Administración pública, que esa tricefalia necesita la colaboración de empresas privadas, organismos público o semipúblicos y otros políticos que han permitido que esto se mantuviera durante muchos años. Aquí hay más gente sacando tajada, que eso nadie lo dude.
El presidente, tiene muy difícil recuperar la confianza y la credibilidad entre el electorado, él es el responsable de los nombramientos, de que los que figuran implicados y los que seguro surgirán ocupen esos puestos. Mientras tanto el PP y Vox como es lógico disfrutan de un escenario hecho a medida de sus pretensiones.
Ahora no se trata de rendirse o resistir, tiene que haber cambios profundos, de gran calado, sino el rechazo a la política y la abstención reinarán dando paso a la ultraderecha, a la que desgraciadamente le han puesto la alfombra roja.