He de reconocerlo, me cuesta afrontar la adversidad. Hoy contemplo el frigorífico que presumiblemente había petado con el apagón pero no, resulta que fue diagnosticado con "pérdida de gas" y al parecer no hay arreglo posible. Tiene menos de 5 años, está bien cuidado, de aspecto como nuevo, un aparato que debiera de estar en el esplendor de su vida. Al parecer según los técnicos antes se podía abordar esta avería, ahora casi todos los conductos están ocultos y, no se puede saber a cien cierta de dónde viene la fuga.
La única alternativa es el cambio de electrodoméstico, alguien lo denominó en su momento obsolescencia programada, aunque yo más bien lo veo como una avería planificada por los fabricantes
No hay nada mejor para relajarme que hacer un buen sofrito. Aprovecho los ingredientes depositados en la nevera ya desahuciada e intento sobreponerme recreándome en la lentitud del proceso de elaboración de una sencilla receta que sirve de base para una gran variedad de platos. Un buen aceite, ajo, cebolla, pimiento y tomate agregando alguna hierba fresca al gusto, sin olvidarse al final, para darle más personalidad al menú añadir especies como puede ser el comino, la cúrcuma, que nos podrán garantizar el éxito ante cualquier convite.
Mi objetivo es aprovecharme del chup-chup durante toda la mañana y relajarme lo máximo posible. Por cierto, acaban de llevarse el frigorífico, como dijo Douglas Adams: "la tecnología es una palabra que describe algo que no funciona todavía"
Hablando de ingredientes y de lo que se está cocinando en la geopolítica. Grandes dosis de Trump y de Putin, aderezados por Netanyahu y otros personajes de cuyo nombre no quiero acordarme, ¿qué menú degustación puede salir de aquí? Entre genocidios, vaivenes arancelarios, llamadas, verborragia ideológica contra los líderes europeos, podéis imaginaros lo que se está cocinando, Un sofrito infumable que servirá de base para un nuevo orden mundial. Esperemos que Europa esté a la altura y que ponga algo de sensatez en este "desaguisado".