27 días: No estoy incompleta

24 de maio 2026

Jeannette Ramos Vega reflexiona sobre la presión social hacia las mujeres para tener pareja y defiende que la plenitud y la felicidad personal deben construirse en soledad, eligiendo compañía solo cuando sume

Estoy segura de que, al igual que yo, hay muchas mujeres que se preguntan constantemente por qué parece indispensable tener un hombre, una pareja al lado que nos apoye, nos cuide, nos consienta y nos haga felices.

Y no es que eso esté mal, no me malinterpreten. Sentirse amada es algo invaluable. Sin embargo, creo que el amor verdadero debe fluir, llegar a tu vida sin convertirse en una necesidad. Tal vez así se valore mucho más.

De igual manera, siempre es bueno tener a alguien que arregle la tubería, cambie la bombilla, atienda el patio y se encargue de todas esas cosas que se dañan y que requieren a alguien que disfrute resolverlas. Y también quiero aclarar que no soy una feminista radical llena de prejuicios contra los hombres. No tengo luchas internas con el sexo masculino; por el contrario, me encantan. Soy fan de ellos.

Lo que sucede es que resulta agotador ver la expresión de lástima de otras mujeres cuando les dices que no tienes pareja. ¿Por qué?

Algunas de nosotras elegimos estar solas por un tiempo, recapitular, regresar a nosotras mismas y aprender a valorar ese espacio. He llegado al punto en el que entendí que mi felicidad no puede depender de otra persona, ni siquiera de mis hijos. Creo que es poner demasiada responsabilidad sobre los demás al convertirlos en los encargados de nuestro estado de ánimo.

La felicidad tiene que empezar dentro de una misma. Lo demás —el amor, la compañía, la familia— debería ser un complemento, no el único sostén de nuestra paz emocional.

  Si bien es cierto que la vida es muy corta, también es cierto que somos los dueños de nuestra propia historia. Entonces, ¿por qué elegir vivirla siempre al lado de alguien que no te hace feliz o que simplemente no representa lo que buscas en otra persona?  

Yo no necesito a nadie que valide mi existencia ni que me recuerde que soy valiosa. No necesito a alguien que me guíe por el “camino correcto” ni que controle mis finanzas. No quiero un guía turístico de vida, ni un mecánico personal que venga a rescatarme cada vez que algo se rompe.

¿Quién te hizo creer que tu vida está incompleta solo porque estás sola?

Ahora bien, si después de entender todo esto llega el amor a tu vida, y logra deslumbrarte haciéndote sentir amada, deseada y en paz, entonces sí. Ahí cambia todo. Porque ya no se trata de necesitar a alguien para existir, sino de elegir compartir tu vida con una persona que la haga aún más bonita, sin quitarte libertad, esencia ni tranquilidad.

Si te identificas con este escrito, déjamelo saber. Es más, no sé si ya había escrito sobre esto en mi columna… y, honestamente, no importa si lo hice.

La realidad es que estoy segura de que existen muchas otras mujeres que, al igual que yo, han elegido estar solas mientras las razones para tener compañía no sean las correctas. Porque estar con alguien solo por miedo, costumbre, presión social o necesidad emocional nunca debería ser suficiente.

Y también puedo decir que las expectativas cambian —y muchas veces se vuelven más altas— después de cierta edad. Tal vez porque ya aprendimos lo que no queremos, porque valoramos más nuestra paz, nuestro tiempo y nuestra estabilidad emocional. Ya no buscamos simplemente “tener a alguien”; buscamos conexión, tranquilidad, admiración mutua y un amor que realmente sume.

Hace unos años pude entenderlo: no estoy incompleta.

Por el contrario, me siento tan plena y tan consciente de quién soy, que hoy puedo reconocer a las personas maravillosas y elegirlas desde el deseo, no desde la necesidad. No me hace falta otro ser humano para existir en plenitud ni para convertirme en todo lo que quiero ser.

Y tú, ¿ya entendiste que también puedes estar completa estando sola?