Levantar la Nación

09 de xullo 2025

Los españoles necesitamos escapar del declive y la decadencia económica. Aquella que parece haberse iniciado años atrás y confirmado con el todo funciona mal de hoy. Tenemos que hacer una España dinámica, ágil, despierta, que sea capaz de afrontar retos y levantar la cabeza de forma serena pero firme, exigente, con millones de trabajos que conformen familias y clase media. Para llegar ahí no nos basta con recuperar las infraestructuras públicas desde su deterioro actual ni basta tampoco con recuperar los niveles de las inversiones públicas previos a las crisis; no basta con incrementar la productividad de la economía... ni siquiera basta una recuperación de las instituciones que han sido asaltadas para limitar y anular el juego de contrapesos de toda sociedad democrática. No basta tampoco con la urgente recuperación del Parlamento y de su íntegra función legislativa; no basta la indispensable e inmediata independencia judicial; no basta con una administración pública que al fin se encuentre en el servicio del ciudadano. Hay que afrontar la crisis institucional, la crisis económica... la profunda crisis política. Y aquella de mayor alcance: por un lado el deterioro territorial, eufemismo de la prevalencia nacionalista encastrada además en una izquierda obnubilada y en quienes tendrían que enfrentarla en todos sus aspectos; y por el otro, una crisis moral basada tanto en una educación hostil al esfuerzo, a la exigencia, al mérito, como el hecho del desplome de los nacimientos en favor del carpe diem sin trascendencia vital.

España no es un Estado. España es una Nación. Y nosotros somos sus ciudadanos. Frente a la irracionalidad, la exaltación partidaria, la anulación sectaria de la cultura de todos... la racionalidad de la Nación, el entusiasmo por la vida en común y la cultura viva, la tradicional y la nueva, la erudita y la popular, abierta... frente a los nacionalismos, la Nación. España es muchísimo más grande que cualquiera de las partes y nada nos hace ser mejores ciudadanos que conocer la historia, el arte y la literatura de la nación española, nada nos identifica más que los símbolos nacionales y en primer lugar nuestra lengua. La Nación de la lengua española. Levantamiento democrático de España integrando a los españoles en su cultura, en la economía, en las más importantes instituciones que la representan y en su política democrática. La Nación, colectivo de ciudadanos libres, de cultura y pasado común, que no entra en contradicción con los intereses de la ciudadanía y que refuerza su autonomía, su libre albedrío social, sin permanecer maniatados por sectarismo alguno.

Un silencio enorme cubre la permanente presencia del nacionalismo en la sociedad española amparado e integrado por la izquierda al completo, unidos troncalmente en la lucha constante contra la idea de Nación para así disponer fácilmente de los restos disgregados. Ni un minuto más, levantar la voz hasta conseguir la fortaleza necesaria mediante batalla ideológica y política con todos los nacionalismos y con toda la izquierda nacionalista: enfrentar la incertidumbre que mina la vida española.