Reloj de sol: Su historia e importancia

09 de maio 2026

Su origen se remonta a 3.500 años de historia; fue evolucionando de los obeliscos egipcios en 1500 a.C., señalando las horas con sombras, hasta instrumentos de precisión.

Astrónomos babilonios y griegos perfeccionaron su uso, dividiendo el día basándose en el movimiento solar, siendo la gnomónica la ciencia que estudia su diseño.

La gnomónica es la ciencia y el arte de proyectar y construir relojes de sol para medir el tiempo solar. Estudia la trayectoria del Sol y utiliza un gnomon (aguja) para proyectar sombras sobre una superficie, basándose en la posición geográfica, la latitud y la proyección geométrica. También se aplica en cartografía. (Fuente: Wikipedia).

Hacia 2400 a. C. los escribas sumerios ya utilizaban un calendario: dividieron el año en 12 partes, también dividieron el día, y lo hicieron siguiendo el mismo patrón de divisiones. Su año constaba de 12 meses y cada uno de ellos de 30 días. Sus días constaban de doce danna (cada danna duraría dos de nuestras horas) de 30 ges cada uno (cada ges duraría 4 de nuestros minutos).

La primera referencia literaria conocida a un reloj de sol es el famoso Cuadrante de Ajaz hacia el siglo VII a. C..

En el año 1000 en España se emplea por primera vez el Quadrans Vetus cum Cursorem del que se desconoce el inventor. Pero este cuadrante será la primera avanzadilla de los instrumentos de navegación que empleará Cristóbal Colón. En 1486 Rabí Zacuto le regala al Gran Nauta el astrolabio, en Valladolid.

Pincelamos que este reloj de sol fue el precursor de grandes inventos cronológicos, instrumentos de navegación y otros eventos. Pero para nuestro propósito expondremos la relevancia de la orden benedictina en el siglo VII.

En 529 san Benito prescribe unas reglas precisas para todos los monjes benedictinos; su propósito quiso santificar determinadas horas para el rezo, denominadas “horas canónicas”.

La gnomónica de estos siglos derivó a la construcción de relojes de misa o relojes de horas canónicas, en los que se indicaban las horas de rezo. Estos relojes se encuentran ubicados generalmente en las fachadas meridionales de iglesias o monasterios. También se desarrollaron relojes personales para tal fin, como el reloj anular.

Los benedictinos sobre 1557 inicia la construcción del nuevo monasterio de San Juan de Poio, sobre el antiguo románico. En 1600 se inaugura el Castro de las Procesiones, con pinceladas renacentistas y el barroco. Adosa en el tejado, ala norte, este reloj, que se conserva en el Monasterio Mercedario de San Juan de Poio.

AÑO 1600

Posteriormente, en el siglo XVIII, adosaron otros dos, que le dan un toque de solemnidad a este claustro. Se diferencia en unos pocos años. 

Hacemos constar que no hay cinco relojes de sol, como publicaron algunos. Solo ubicaron tres bellas joyas de arte.

También podemos disfrutar de la fuente barroca, del siglo XVIII, que aún sigue emanando agua cristalina y saludable.

Desde este Monasterio, les deseamos paz y solidaridad.

Pedro de Lorenzo y Macías.

Fotografías: Asociación Cultural Amigos del Monasterio de Poio.