4º Paseo de D. Antonio Odriozola

06 de maio 2025

El personaje que le da nombre es el de Don Antonio Odriozola, persona muy querida en Pontevedra, no sólo por su gran cultura, también por su sencillez y por estar dispuesto a ayudar a los investigadores que se acercaban a él en busca de su saber bibliográfico

Día asollado no Paseo Antonio Odriozola
Día asollado no Paseo Antonio Odriozola / Mónica Patxot

El paseo que hoy lleva su nombre, era conocido como “la calle del chocolate” unos dicen que porque su pavimento se asemejaba a onzas de chocolate, otros que porque hasta la parte paralela al Caravela, llegaba el delicioso olor a chocolate de una fábrica cercana.

Se puede decir que este paseo iba de café a café, es decir, desde el Savoy al Carabela, allí era el lugar de reunión de la juventud pontevedresa (años 50) sin pubs ni discotecas y mucho menos sin botellón.

El paseo se prolongaba hasta la Plaza de San José, atravesando la de la Peregrina y la calle de la Oliva, era divertido aunque hoy, seguramente, no satisfaría la demanda juvenil.

Las estudiantes (y digo las) porque me encontraba entre ellas, tenían muy claro qué portales de la Oliva podían servirles de refugio cuando la Srta. Rosón (directora de la Normal) aparecía en el paseo, ellas se metían en los portales, hasta que pasaba, si no al día siguiente al haberlas visto acompañadas podía traerles una buena reprimenda.

Los chicos, por supuesto, seguían sus caminos hasta que pasaba el peligro ¡tiempos!.

El personaje que le da nombre es el de Don Antonio Odriozola, persona muy querida en Pontevedra, no sólo por su gran cultura, también por su sencillez y por estar dispuesto a ayudar a los investigadores que se acercaban a él en busca de su saber bibliográfico. Don Antonio había nacido en Vitoria (1911) pero fueron muchos los años vividos en nuestra ciudad para considerarlo un pontevedrés más.

Hasta su jubilación en 1981 había sido bibliotecario de la Misión Biológica, aunque era doctor en Derecho por la Universidad de Santiago nunca ejerció dicha profesión, prefiriendo dedicar su tiempo al estudio e investigación de la historia, de la música y sobre todo de los libros raros e incunables en los que era una verdadera autoridad.

Pertenecía al grupo Arandi y a otras sociedades de Historia Natural, académico correspondiente de las Reales Academias de Bellas Artes de la Historia de Madrid, de la RAG, miembro del Patronato del Museo de Pontevedra (al que donó su magnífica biblioteca con más de 10.000 volúmenes) sería imposible hacer una relación detallada de sus múltiples trabajos.

En 1961 y por iniciativa suya tuvo lugar en el Centro Forestal de Lourizán el primer cursillo sobre setas que se siguió celebrando año tras año, aunque ya falta la presencia física de su creador, que nos dejó al fallecer en un desgraciado accidente.

La Biblioteca de Pontevedra llevará su nombre. Una de sus obras “La Camelia” y las exposiciones de esta flor nos hace recordar la figura de Don Antonio Odriozola con una de estas flores en la solapa de su chaqueta porque según sus palabras: “De esta forma se sentía más cerca de la Naturaleza”.

Un recuerdo para tan gran personaje.