El reciente artículo publicado en bioRxiv (abril de 2026), titulado "Archaeogenomic and Bioinformatic Analysis of the Columbus Lineage”. ha vuelto a encender el debate sobre el origen de Cristóbal Colón.
Resulta llamativo, desde un primer vistazo, que los autores opten por el término anglosajón «Columbus» en lugar de «Colón» o el latinizado «Colunus». Esta elección terminológica parece querer hallar el origen del Almirante partiendo, curiosamente, del apellido genovés, una contradicción de base si lo que se pretende es explorar es el origen gallego.
Sin embargo, antes de diseccionar el estudio, es imperativo establecer dos premisas fundamentales. Primero, la documentación histórica existente hace virtualmente imposible que Pedro Madruga y Cristóbal Colón fueran la misma persona, dadas las cronologías y actos documentados de ambos.
Segundo, contamos con los precedentes del Dr. José Lorente, catedrático de la Universidad de Granada. Sus estudios previos de cotejo genético entre Colón y figuras como Pedro Madruga, Pedro Atayde o el Príncipe de Viana arrojaron resultados negativos. La ciencia ya se ha pronunciado de forma certera sobre estos personajes: no hay coincidencia de linaje directo.
El rigor metodológico bajo la lupa
El estudio de Gelves intenta utilizar el ADN autosómico para encontrar fragmentos comunes en la familia Colón y establecer un nexo con antepasados gallegos.
No obstante, el planteamiento presenta un vicio de origen: se busca demostrar la filiación con los Sotomayor mediante genética para, posteriormente, intentar invalidar la múltiple y variada documentación histórica que certifica la muerte de Pedro Madruga.
En ciencia, el camino debe ser el inverso: la evidencia debe sostener la hipótesis, no forzar la interpretación de la historia para que encaje con un hallazgo genético circunstancial.
La cripta de Gelves
La investigación se traslada a la cripta de Santa María de Gracia en Gelves, Sevilla. Los autores sostienen que los allí enterrados son descendientes directos de Colón. Es necesario precisar este punto: los Condes de Gelves no llegaron al Ducado de Veragua por una herencia legítima y fluida, sino tras un largo litigio sucesorio en 1608. Es fundamental recordar que la línea masculina directa de Colón se extinguió en 1578 con la muerte de su nieto, Diego Colón y Pravia.
En la cripta se analizaron restos de siete individuos de un total de doce. El estudio afirma haber encontrado una coincidencia genética (evidencia indirecta) entre María de Castro Girón y Jorge Alberto de Portugal, tataranieto de Colón. El equipo investigador concluye: «Pedro Álvarez de Sotomayor es el único antepasado capaz de reconciliar esta covarianza genómica». Pero, ¿es esta afirmación tan sólida como parece?
La dilución genética
Analicemos a Jorge Alberto de Portugal (III Conde de Gelves, 1566-1589). Sus padres fueron: Álvaro de Portugal y Colón : II Conde de Gelves. Se casó con Leonor de Córdoba y Milán. Y tuvieron a Jorge Alberto de Portugal (Hijo): III Conde de Gelves (1566-1589).
Según el árbol genealógico, es tataranieto del Almirante. La genética es una matemática de mitades: Cristóbal Colón (100% de su propio ADN). Diego Colón (Hijo: 50%). Luis Colón y Toledo (Nieto: 25%). Álvaro de Portugal y Colón (Bisnieto: 12,5%). Jorge Alberto de Portugal (Tataranieto: 6,25%).
Desde la genética forense, un 6,25% es una cifra extraordinariamente baja para extraer conclusiones sobre el origen de un ancestro cuatro generaciones atrás. Entramos en lo que los expertos llaman la «Lotería Genética». Aunque el 50% es el promedio que recibimos de cada padre, la recombinación hace que un tataranieto pueda tener un 4% o un 8% de un antepasado específico, pero el restante 93,75% de su código genético proviene de otras familias: los Toledo, Braganza, Córdoba o Milán.
En Jorge Alberto, el ADN de Cristóbal Colón está tan diluido que es prácticamente imposible usarlo como una «huella dactilar» pura. Su perfil genético refleja, ante todo, la identidad de la alta nobleza luso-castellana de la época, no la especificidad de un navegante cuyo origen se discute.
El factor María de Castro Girón
El estudio utiliza a María de Castro Girón como pieza clave, pero ella es ajena al linaje biológico de Colón. Entró en la familia por matrimonio con Pedro Nuño Colón de Portugal.
Resulta difícil de comprender, bajo una óptica estrictamente científica, cómo una persona sin consanguinidad con el Almirante puede validar el linaje de este. María de Castro no es descendiente de Colón, sino que se casó con un Colón. Su ADN solo prueba que ella tiene ancestros Sotomayor, no que Cristóbal Colón los tuviera. Es una correlación, no una causalidad.
La ausencia de marcadores determinantes: Cromosoma Y y ADN Mitocondrial
En genética de poblaciones y forense, existen dos herramientas mucho más potentes que el ADN autosómico para rastrear orígenes:
Cromosoma Y: Se transmite de padre a hijo varón casi sin cambios. Es el "apellido genético”. ADN Mitocondrial: Se transmite por línea materna.
Ninguno de los sujetos de Gelves analizados aporta estos datos respecto a Colón. María de Castro, por ser mujer, carece de cromosoma Y. Jorge Alberto, aunque varón, llega a Colón a través de una mujer (Isabel Colón de Toledo), por lo que su cromosoma Y pertenece al linaje de los Portugal/Braganza, no al de Colón. Si el cromosoma Y de los restos de los hijos directos de Colón (Diego y Fernando) ya fue comparado con los Sotomayor con resultados negativos en el estudio de Lorente, el ADN autosómico —más volátil y degradable— difícilmente puede decir algo distinto.
La Recombinación: El "Ruido" en el ADN
El ADN autosómico funciona como barajar dos barajas de cartas. En cada generación (4 saltos hasta Jorge Alberto), las cartas de Colón se mezclan con las de los Toledo, los Braganza, etc.
Es perfectamente posible que Jorge Alberto comparta segmentos de ADN con los Sotomayor por vía de su madre o de sus otras tres ramas de bisabuelos, y que esos segmentos no tengan nada que ver con Colón. Es como intentar reconstruir un perfume original oliendo un frasco que ha sido rellenado con otras cinco fragancias diferentes durante un siglo.
Conclusión: ¿Ciencia o persistencia de una idea?
La genética no puede, ni debe, sustituir a la historiografía cuando carece de muestras sólidas. El ADN autosómico en restos tan antiguos, diluidos por siglos de matrimonios con otras casas nobiliarias, ofrece más sombras que luces. el estudio parece haber encontrado una conexión entre la nobleza del noroeste peninsular y los condes de Gelves (lo cual es lógico por su estatus social), pero extrapolar esa conexión hasta Cristóbal Colón es un ejercicio de genealogía ficción que ignora la dilución genética y la evidencia documental de la muerte de Pedro Madruga.
El ADN autosómico puede arrojar "falsos positivos" de parentesco debido a la endogamia de la nobleza, pero el Cromosoma Y no miente sobre el linaje varón a varón. Priorizar un indicio vago en el ADN autosómico sobre una negativa rotunda en el cromosoma Y no es ciencia objetiva, es seleccionar la prueba que mejor se ajusta a una conclusión deseada.
El cromosoma «Y» es una prueba de «paternidad» que no se diluye; se tiene o no se tiene. Si el estudio del Dr. Lorente ya determinó que no hay coincidencia entre el Cromosoma Y de los descendientes varones de Colón y el de los Sotomayor, la discusión debería estar cerrada.
La ciencia debe ser objetiva y, en este caso, la «evidencia indirecta» de Gelves está muy lejos de ser la prueba definitiva que cierre el caso Colón. La historia exige rigor documental y la genética exige muestras directas; en el caso de los Gelves, faltan ambas.
Para finalizar, el estudio menciona que los resultados en la cripta de Gelves, refuerzan la conexión entre los Sotomayor y los Zuñiga de Navarra. Me gustaría saber cual de los tres Diego López de Zuñiga de Monterrey, escogen como padre de Constanza de Zuñiga, madre de Pedro Madruga, pero también me gustaría saber a cual de los dos Constanza de Zuñiga escogen. Imagino que lo publicarán más adelante.