El desarrollo y tamaño que tienen los distintos sectores o subsectores de la economía nacional -turismo, comercio, transporte, infraestructuras, industria, vivienda…- determinan la estructura final del PIB de la que a su vez deriva la calidad de la economía: afirman los economistas que dicha estructura está basada en el bajo y medio valor añadido, por lo que es determinante a su vez en los niveles salariales de toda la población. Salvo algunas zonas de España que pueden codearse con Europa, el resto mayoritario nos movemos en rentas bajas y medianas. Si la sociedad en su conjunto quisiera modificar la estructura del PIB con el fin de integrarse en las naciones más desarrolladas de Europa tendría que desplegar toda una serie de profundas reformas que se aplicarían a la formación, a la educación, a la legislación, al ahorro público y privado y a la extensión de la inversión consecuente. Todo ello tendría como consecuencia el incremento de la productividad en el seno de la empresa, de las aulas, de las fábricas, de los talleres... de las oficinas públicas, condición absolutamente indispensable para progresar. ¿Cómo sabemos si progresamos? Por los incrementos de renta personal y familiar. La riqueza de una nación se observa al final de un circuito que se inicia en casa, luego en las aulas, sigue en el taller, en las fábricas y en las oficinas; pasa por las autopistas, los impuestos, los hospitales, las regulaciones o las facultades, y sigue por el gasto, el presupuesto y el sursuncorda para depositarse en el bolsillo de los ciudadanos, ahí han de contarse los maravedíes que finalmente se encuentra el pagano, ahí está el progreso. Desarrollar la economía transformando la productividad de todos los factores nos llevaría a dicho progreso. Sin lugar a dudas es lo que se podría denominar un asunto de Estado, eufemismo que en realidad no es ni más ni menos que un asunto que pertenece inexcusablemente al conjunto de la ciudadanía que toma la decisión de volcarse en levantar la Nación y que lo hace con su propio dinero.
Volviendo a la realidad. Sobre el mapa de nuestra economía nacional se le ha venido colocando todos estos años atrás una especie de campana de gauss atornillada al suelo laboral mediante un barullo de legislación que encierra, presiona, comprime y finalmente extrae mediante cargas, tributos e impuestos la riqueza producida por los ciudadanos y empresas con destino a la manutención del Estado y el gasto político. En impuestos la diferencia entre 2008 y el ejercicio actual son más de 100.000 millones anuales que se recaudan adicionalmente: en 8 años tenemos que el jodierno podría haber levantado de añadido 750.000 millones del bolsillo de ciudadanos y de empresas. En el tiempo que lleva el socialismo en el poder la Deuda se ha incrementado en 600.000 millones. Y de fondos europeos en los 8 años podremos andar en los 200.000 millones. En total, un billón quinientos mil millones de euros: 1.500.000.000.000 € que han dispuesto “de más”, además de las cantidades tradicionales que venían financiando la actividad del Estado. Pero ese más de un billón y medio de euros... ¿en dónde está? ¿invertido? ¿gastado, tirado a la basura? ¿hemos construido más hospitales, más universidades, más centros de FP, más escuelas, más laboratorios, más infraestructuras energéticas, más centros de datos..., más qué hemos construido? ¿hay más médicos, más especialistas, han disminuido las listas de espera... qué más hemos hecho con semejante montaña de dinero?
El poder adquisitivo real es similar al de 2007: España disfruta en olor de ideología de un estancamiento de renta desde hace tiempo. Es más, el profesor Fernández Méndez de la universidad online de las Hespérides ha confeccionado las tablas del crecimiento del PIB per cápita en España según regímenes políticos. ¿Qué quién ha crecido más? El franquismo mi cuate, el franquismo, desde 1939-1975 el PIB per cápita español ha crecido un 4,4%. La democracia desde 1975-2022 iguala con el Sexenio Democrático de 1868: el 2,2%. La República, en negativo. Dice el profesor que la economía española crece más que la europea UE-27 en términos absolutos, pero se queda atrás en términos per cápita: somos la 4ª economía por volumen del PIB, pero somos la 14ª en PIB per cápita. Si seguimos así nos pasa Eslovenia. Están cerca Portugal y República Checa, siguen subiendo más que nosotros, y Estonia y Lituania crecen continuamente. Por encima tenemos a todos los grandes europeos junto con Malta, Italia y Chipre, el más cercano, pero casi nos saca 3.000 € de diferencia: pasó por encima no hace mucho.
Retomando la Tabla de Evaluación Económica del Gobierno que tanta falta nos haría, en su lugar podríamos formular algo de andar por casa: