Fue en Pontevedra, estudiando Bellas Artes con apenas 18 años, cuando Alberto Vázquez (A Coruña, 1980) se enamoró de los cómics. Lo que no pensó es que su destreza con el dibujo le iba a convertir, dos décadas después, en uno de los directores de animación más aclamados del país.
Con tres Premios Goya a sus espaldas -dos de ellos por las películas Psiconautas, los niños olvidados y Unicorn Wars-, acaba de estrenar Decorado, una distopía animada que funciona como una fábula cruel sobre la sociedad contemporánea, con la que opta al Feroz a la mejor película de comedia.
La ha presentado en Pontevedra, en donde ha mantenido un coloquio con el público. "Tengo la suerte de poder hacer lo que siempre he querido hacer", afirma Vázquez, que considera que series animadas como Los Simpson han sido "mi mayor influencia en la vida".
Diez años después vuelves a Decorado, esta vez en formato largometraje. ¿En qué momento tuviste claro que querías ampliar este universo?
Cuando acabé el corto no pensaba en hacer un largo. Pero años después conocí al coguionista de esta película, Xavier Manuel Ruiz, y juntos empezamos a hablar de hacer una serie de animación con el mundo de Decorado. Y entonces, empezamos a escribir capítulos.
Pero la serie no fue para adelante y como habíamos desarrollado muchas tramas y muchos personajes nuevos quisimos condensarlas en un largometraje. Entre la historia que partió de un cómic y esta película, esto ha sido un proceso de trece años.
La película, a diferencia del corto, has querido que fuera en color. ¿Por qué ese cambio?
Dudamos mucho, pero un largometraje de 90 minutos en blanco y negro me parecía que podía ser un poco árido. Y, además, perdíamos las posibilidades narrativas y expresivas que tiene el color. En la película, los colores van mucho con las emociones de los personajes. Cuentan cosas y narran.
¿Tener tantos personajes complica la producción de una película así?
No había otra. Decorado es una película coral. Hay un par de protagonistas que son Arnold y María, una pareja de ratones que son una especie de Mickey Mouse y Minnie Mouse de mediana edad, pero necesitaba muchos personajes porque, al final, lo que quería era hablar de toda una sociedad.
¿Crees que la historia habla más de una crisis individual o de una condición colectiva?
Creo que ambas. La crisis de la sociedad que hay en el mundo de Decorado, al igual que en la real, repercute a los individuos. Contamina a todos los personajes. Hay crisis económica, de pareja... hasta médica. Esta película es un espejo de muchas cosas que estamos viviendo ahora mismo.
¿Qué querías provocar en el espectador?
Yo creo que todos hemos sido, en algún momento, como Arnold. Hemos sentido que hay muchas relaciones superficiales, te preguntas cuál es el sentido de tu vida o por qué trabajas, te cuestionas cómo vivimos... Hay gente que dice que se ha reído. Otros que la película les deprime.
Como cualquier artista, yo lo que quiero es que el espectador sienta algo cuando vea la película. Que se lleven algo o les quede una impronta que les recuerde una escena o un diálogo o, simplemente, que le haya hecho gracia. A mí con eso me llega.
¿Te interesa dejar preguntas abiertas o prefieres que el público llegue a conclusiones concretas?
Tiene que haber un poco de todo. Entre explicar mucho las cosas y dejar muchos cabos sueltos, hay un punto intermedio. Yo intento no dar todo mascado y dejar cosas para la interpretación personal. Pero hay ciertos punto clave en la historia que sí que me gusta que estén bien amarrados.
Y las nominaciones a los Premios Feroz y a los Goya por Decorado, ¿qué significan para ti?
La de los Goya más o menos la esperaba. No se produce mucha animación en España y la nuestra es una película con una buena factura y que va a salir en cines en muchos países del mundo. Me sorprende más de los Feroz, sobre todo por la categoría que está, película de comedia.
La gente me dice que es una película muy triste y muy desesperanzadora. Yo no la veo tan triste ni tan desesperada, pero mucha gente sí que me lo ha comentado. Quizá, visto así, sea un buen criterio que la hayan puesto en película de comedia. A mí me parece una comedia negra.
¿Nunca tuviste la tentación de contar alguna de tus historias con actores reales?
¿Sabes qué pasa? Que soy dibujante. Vengo del mundo del cómic. Mi lenguaje es el dibujo. A mí me encanta el cine de imagen real, pero para mí sería como enfrentarme a una cosa para la que no estoy preparado. O sea, por poder hacer se puede hacer. Pero no siento esa necesidad. Tengo la suerte de poder hacer lo que siempre he querido hacer. Soy bastante libre con la animación.
¿Por qué la animación para adultos sigue siendo un terreno poco explorado en España?
Yo sí que creo que la gente consume animación para adultos. Ahí están Los Simpson. Para mí, han sido mi mayor influencia en la vida. O Padre de familia. Sí es cierto que la gente las ve porque están en la tele. Si no fuese así, quizá sería algo más marginal.
Lo mismo para con lo que yo hago. Estoy convencido que mis películas, como ha sido Unicorn Wars, que fue una película muy viral, en cuanto se ven a la gente le interesa. Pero si no saben que existe no es que haya un desprecio, hay simplemente un desconocimiento.
Creciste, seguramente por edad, como un niño Disney. Pero en tus películas hay muy poco de esa influencia. ¿Por qué?
Yo no tengo nada en contra de las películas de Disney. A mí, algunas me han influenciado mucho. Bambi, por ejemplo. O Dumbo. Las ves hoy en día y se siguen sosteniendo. La animación clásica en 2D envejece bien. La que se hace en 3D, ya no tanto. A veces se te caen los ojos.
Sí es cierto que en Decorado jugamos un poco con esa estética Disney clásica, sobre todo en algunos diseños y personajes. Pero es una manera de engañar. Hay un contraste entre forma y contenido. Utilizo esa estética para disfrazar un poco lo que se va a encontrar el espectador.
La gente piensa que va a ver una película adulta y con un humor gamberro y luego ven que es una película triste, que te deja un mal cuerpo en algunas cosas porque habla de nuestra sociedad, de cosas que ocurren, de problemáticas actuales, que es lo que siempre hago en mis películas.
¿Y cómo llega un chico de A Coruña, que estudió Bellas Artes en Pontevedra, al cine de animación?
Fue una serie de casualidades. En Pontevedra descubrí el mundo del cómic. Que podía dibujar y contar historias. Me enamoré del cómic y empecé a autopublicar cosas. Un día, a un productor, Pedro Rivero, le llegó el cómic de Psiconautas. Le gustó mucho y ahí empezó todo.
Como director, ¿qué diferencias aprecias entre el cortometraje y el largometraje?
El cortometraje es más libre a nivel técnico. Puedes hacer lo que quieras. Pero también es verdad que solo se mueve por festivales. Los largometrajes son más complejos. Si todo sale bien, son cinco o seis años de trabajo y hay mucha más gente de por medio. Pero llegas a más gente.
¿Está la animación española en un buen momento?
Desde que yo empecé hasta ahora, ha mejorado bastante. Se produce tres veces más. Antes se producían tres largometrajes, ahora se producen diez. Antes se hacían diez cortos, ahora cincuenta. Ahora hay escuelas también. Aunque va a haber un cambio brutal con la IA. En todos los sentidos. Las películas se van a hacer de maneras muy diferentes a cómo se han hecho hasta ahora.
¿Te preocupa la IA? ¿Crees que debería estar más regulada?
Me preocupa bastante, me inquieta. Cogen todo lo has hecho, te lo replican y adiós muy buenas. Tú ya no existes. Y piensa que sólo estamos en la punta del iceberg. Dentro de cinco años, una gran parte de las películas se van a hacer con IA. Lo va a cambiar todo.
Va a cambiar toda la sociedad. Pero no solo en el arte o en la animación, en la vida en general. Me preocupan los puestos de trabajo que se van a perder. De aquí a cinco años, dicen los expertos no lo digo yo, se va a perder uno de cada tres puestos de trabajo.
¿En qué proyectos estás trabajando ahora y qué caminos te gustaría explorar en el futuro?
Decorado se estrenó en octubre todavía. Ahora mismo, lo que necesito es descansar. Parar un tiempo largo. Llevo muchos años trabajando muy intensamente. Y pensar un poco qué es lo que quiero hacer. Si quiero hacer más animación, si quiero dibujar o si no quiero hacer nada. Igual no vuelvo a ninguna otra película y no pasaría nada porque tengo otras cosas que me gustan.