Situación rocambolesca la vivida este miércoles en plena disputa del partido de la Liga Asobal entre Dicsa Modular Cisne y Cuenca Ciudad Encantada, correspondiente a la primera jornada de la competición aplazada en su día y que terminó con victoria visitante por 29 a 32.
Con el partido ya entrado en minutos, una pareja de agentes de la Policía Local de Pontevedra se personó en el Pabellón Municipal de los Deportes al entender que no podía celebrarse el evento en las condiciones en las que estaba teniendo lugar, con público en las gradas.
Se da la circunstancia que el club pontevedrés recibió horas antes del encuentro un escrito de la Xunta de Galicia autorizando incluso a aumentar el aforo previsto, que inicialmente era de 60 espectadores, hasta los 100 seguidores, siguiendo por supuesto a rajatabla los protcolos establecidos por el Consejo Superior de Deportes, Real Federación Española de Balonmano, Xunta de Galicia y Concello de Pontevedra en última instancia, como titular de las instalaciones.
Esta cifra de asistentes es menor al máximo establecido en la normativa vigente, de 300 espectadores, al estar Pontevedra catalogada actualmente como zona de restricción por la situación epidemiológica de la ciudad con respecto a la COVID.
Según explican desde el club pontevedrés, uno de los agentes "entró saltándose el protocolo que habíamos puesto", con toma de temperatura y uso de gel desinfectante.
Al final, tras mostrar el Cisne que contaba con los permisos en regla para la celebración del encuentro y en esas condiciones, los representantes abandonaron el lugar no sin antes identificar a uno de los directivos de la entidad, Jorge Freire, que contó en redes sociales su visión sobre lo sucedido aunque horas después terminó retirando la publicación al respecto.