El Pontevedra B consiguió este domingo en el Manolo Barreiro tres puntos vitales en su lucha por la permanencia en Tercera Federación.
El equipo entrenado por Jesús Ramos tenía por delante un partido que debía ganar sí o sí. Y lo hizo. El Arzúa, por su parte, se hunde todavía más en la clasificación a 13 puntos del filial granate, que es penúltimo, y a 16 del Viveiro, antepenúltimo.
Y aunque el filial granate estaba prácticamente obligado a sumar de tres, le costó sangre, sudor y lágrimas, y no fue hasta el minuto 83, y de penalti, cuando logró adelantarse.
Víctor Casais fue el elegido para lanzar la pena máxima y no perdonó, dando así la victoria a un Pontevedra B que se permite soñar con mantenerse en la categoría.
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