Sigue dependiendo de sí mismo para estar la próxima temporada en la Segunda RFEF y no caer a la Tercera, lo que supondría su peor clasificación histórica descendiendo a la quinta categoría nacional, pero el Pontevedra Club de Fútbol se ha abonado al sufrimiento.
Un triunfo en Pasarón frente al ya descendido Sporting B habría dejado casi sentenciada la fase por la permanencia. Sin embargo su derrota en el descuento mantiene a los granates a sólo 1 punto de la zona roja a falta de dos jornadas.
Con el Coruxo como nuevo líder con 32 puntos, el Pontevedra le sigue con 30 y con 29 están Salamanca CF UDS y Real Oviedo Vetusta, este último en descenso directo.
Todo sigue en un puño y apunta a tener que decidirse en la última y definitiva jornada, como sucedió en la temporada 17/18 cuando el equipo entonces entrenado por Luismi Areda salvó la categoría en la fecha decisiva venciendo a domicilio al Atlético B. Aquel año a falta de dos jornadas el Pontevedra contaba con un punto sobre el play-out, y un empate sin goles ante el Adarve en casa le hizo tener que jugarse todas sus opciones en el último partido, al que llegó con 2 puntos de ventaja sobre sus rivales.
Ahora, una campaña que se las prometía esperanzadora se ha ido convirtiendo semana a semana en una pesadilla para la afición pontevedresa, viendo cómo se escapaban cada uno de los objetivos marcados. Queda el último, un mal menor, que es evitar caer a Tercera, y las sensaciones del equipo no invitan a la tranquilidad.
Los de Luisito se la jugarán en dos partidos, primero visitando el próximo domingo 16 al Lealtad de Villaviciosa. El equipo asturiano confirmó su descenso matemático esta jornada al perder frente al Coruxo. Vencer es una obligación para seguir dependiendo de sí mismos en una última fecha que se antoja dramática, ya que visitará Pasarón el Real Oviedo Vetusta, equipo que actualmente marca el descenso y que antes de viajar a Pontevedra se la jugará en casa recibiendo al Coruxo.
Por su parte el otro equipo implicado, el Salamanca, debe jugar en el campo del ya descendido Covadonga para finalizar la temporada como local ante otro equipo que ha perdido la categoría, el Sporting B.
Un final de liga no apto para cardíacos.