Era posiblemente uno de los desplazamientos más complicados de la temporada. El Cisne visitaba en Artaleku a un Bidasoa firme que comanda la tabla y cuenta sus partidos por victorias, confirmando su condición de favorito al ascenso. Los de Edín Covelo compitieron, pero pagaron muy caro un profundo bache de juego y efectividad en ataque en los últimos diez minutos de la primera parte.
El equipo pontevedrés mantuvo el tipo e incluso tuvo mínimas ventajas en los primeros veinte minutos, a los que se llegó con empate a nueve goles en el marcador. Pero ahí empezó el problema para el Cisne. En apenas ocho minutos el Bidasoa hizo un parcial de 6-0 para situarse 15-9 y romper el partido, incluso a pesar de la exclusión de Adrian Crowley con un 2+2, que fue incapaz de aprovechar el cuadro visitante para acercarse en el marcador.
La ventaja irundarra el descanso no era definitiva (15-11). Incluso el Cisne se acercó a tres goles nada más reanudarse el juego. Fue un espejismo. Bidasoa hizo un nuevo parcial de 3-0 para situarse con un 18-12 (minuto 34), que ya sería insalvable.
A partir de ahí las diferencias se mantuvieron, creciendo ligeramente hasta ese 33-25 final, que hay que considerar justo, en un partido en el que el Cisne tuvo en Álex Chan a su máximo anotador, con seis goles.