Una auténtica tortura está siendo para el Poio Pescamar la situación ocasionada en el equipo por el brote de Covid detectado tras disputar la Supercopa de España en Burela, el pasado 9 de enero.
Desde entonces el conjunto conservero no ha vuelto a entrenar, y sigue sin hacerlo al haberse demorado más de lo previsto las pruebas PCR de control a las jugadoras afectadas tras completar el periodo de confinamiento estipulado.
Sin el resultado de algunas de las pruebas, el Poio va cancelando sesiones de entrenamiento mientras se acerca la fecha del partido de liga frente al Cidade das Burgas, fijado para el próximo sábado 30 de enero y que, en teoría, iba a suponer el regreso de las rojillas a las canchas.
Ante esta situación, desde la entidad se ha solicitado a la Real Federación Española de Fútbol restrasar unos días el partido en Ourense, y que pase celebrarse a mediados de semana, encontrándose a la espera de respuesta a tal solicitud.
Desde el Poio Pescamar creen que sería la mejor opción para preservar la salud de las futbolistas, que llegarían al partido sin haber entrenado en varias semanas, aunque si tienen que jugar en la fecha oficial lo harán.
La pelota está en manos ahora del Comité de Competición.
Cabe recordar que hasta la fecha el brote de Covid en el Poio Pescamar supuso el aplazamiento de dos jornadas de liga, con los partidos ante Leganés en casa y Roldán a domicilio.